Miami, FL, miércoles 5 de agosto de 2026 (Por Grethel Delgado/ Miami). Hay quienes construyen su vida sobre caminos predeterminados, y hay otros que aprenden, desde muy temprano, a vivir entre el desafío y el impulso de abrirse paso a fuerza de tenacidad. Ace Cruz pertenece a este segundo grupo.
Veterano de la Marina de EE. UU., empresario, especialista en mercados financieros y fundador de negocios como Ojalá Wine y Expedition Ventures, Ace Cruz ha construido una carrera profesional cuyos pilares son la disciplina y la visión estratégica.
Esta historia comienza en Cuba, isla de la que salió con apenas un año, durante el éxodo del Mariel, en 1980. Aunque era demasiado pequeño para recordar aquel episodio, el significado de aquella peligrosa travesía le ha acompañado siempre. El sacrificio de su familia fue el punto de partida de una filosofía basada en la responsabilidad.
En diálogo con Negocios Magazine, Cruz habló sobre sus raíces cubanas, las lecciones que marcaron su carácter, su paso por la vida militar, su pasión por las finanzas y la filosofía que hoy guía su vida.
Del Puerto de Mariel a la libertad
“No pasa un solo día sin que me sienta profundamente agradecido por la oportunidad de llamar hogar a Estados Unidos”, afirmó Cruz. “Ser estadounidense no es algo que tome a la ligera; es tanto una bendición increíble como una enorme responsabilidad”.
Para Cruz, la salida por el puerto de Mariel representa una guía moral: “Los sacrificios que hizo mi familia, y tantos otros que llegaron buscando libertad y oportunidades, crearon en mí un profundo sentido del deber. Ese sentimiento nunca se apaga”.
“Es una deuda de gratitud que nunca podría pagar por completo”, confesó.
Criado en Miami en los años ochenta, recuerda una ciudad convulsa, atravesada por la violencia y la incertidumbre. Sin embargo, en ese entorno desafiante encontró referentes que moldearían su carácter: documentales de la Segunda Guerra Mundial y las imágenes de militares estadounidenses que, desde niño, admiraba profundamente.
Mucho antes de construir negocios o asesorar inversionistas, Cruz aprendió que la disciplina y el trabajo podían transformar realidades. Su primera experiencia empresarial ocurrió cuando tenía apenas seis o siete años, lavando autos junto a otros niños del vecindario por cinco dólares.
Ese instinto emprendedor lo acompañaría incluso cuando aún no era consciente de ello. Tras una etapa vinculada al mundo nocturno como promotor de eventos, un amigo lo invitó a una entrevista para un programa de formación para corredores de bolsa. Cruz llegó sin traje, intimidado, y sin saber realmente qué hacía un corredor de bolsa (stockbroker).
“Todos parecían preparados para Wall Street, mientras yo estaba sentado tratando de entender qué era exactamente un corredor de bolsa”, admitió.
En medio de la entrevista, el director del programa, con más de 17 años formando corredores de bolsa, lo interrumpió: “Oye, muchacho, ¿la entrevista la estoy haciendo yo o tú?”. Sin darse cuenta, Cruz había comenzado a liderar parte de la conversación.
Contra todo pronóstico, fue el único seleccionado. “Nadie más consiguió el empleo. Tú eres exactamente lo que estamos buscando. Preséntate el lunes”, recordó que le dijeron.
Meses después, se graduó como presidente de su clase y mejor estudiante del entrenamiento, iniciando así una carrera en el mundo financiero que reforzaría con licencias como las Series 7 y 63.
Disciplina, perspectiva y responsabilidad
Pero eso no fue todo: también decidió servir al país que, según afirma, le dio una nueva vida. Ingresó a la Marina de Estados Unidos movido por un profundo sentido de deber.
De su paso por la Marina guarda las lecciones más importantes: disciplina, perspectiva, responsabilidad y camaradería.
Pero el camino no estuvo exento de tropiezos. Como muchos emprendedores, Cruz enfrentó momentos de presión financiera y desafíos personales. Sin embargo, insiste en que renunciar nunca fue una opción.
Esa filosofía de perseverancia también se reflejó en uno de sus proyectos empresariales más personales, Ojalá Wine, empresa fundada en 2008 y cuyo nombre revela una aspiración universal.
Al reflexionar sobre el significado del éxito, Cruz lo define con seguridad: “El éxito va mucho más allá del dinero o de los logros profesionales. Significa construir algo que cambie la trayectoria de futuras generaciones”.










