Miami, FL, miércoles 30 de septiembre de 2026. Mucho antes de convertirse en una de las figuras más reconocibles del desarrollo inmobiliario de lujo en Miami, con sus característicos trajes blancos y sombrero, Alan Faena construyó su primera fortuna vendiendo ropa en Argentina.
A mediados de los años 80, Faena impulsó junto a Paula Cahen D’Anvers la marca Via Vai. Lo que comenzó con una pequeña producción de coloridas camisetas terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos de la moda argentina de aquella época.
El negocio llegó a facturar alrededor de US$30 millones anuales, con unas 50 tiendas propias y presencia en aproximadamente 300 puntos de venta. Sin embargo, cuando la compañía atravesaba uno de sus mejores momentos, Faena decidió dejarla.
A mediados de los años 90 vendió Via Vai y se retiró durante varios años a su casa en Punta del Este, Uruguay. Allí se dedicó, entre otras cosas, a cultivar rosas. Años después explicaría que había llegado a su máxima expresión dentro de la moda y necesitaba encontrar una nueva forma de crear.
La respuesta llegó en el sector inmobiliario.
Faena comenzó a transformar antiguos terrenos industriales de Puerto Madero, en Buenos Aires. Uno de los proyectos emblemáticos fue la reconversión de un antiguo molino en un hotel diseñado junto a Philippe Starck, cuya inversión fue estimada en unos US$40 millones.
Luego llegaría Miami.
El empresario Len Blavatnik había adquirido en 2007 el antiguo Saxony Hotel y terrenos relacionados en Miami Beach por US$102 millones. Años después convocó a Faena para desarrollar una visión mucho más ambiciosa para la zona.
De esa alianza surgió Faena District Miami Beach, que combinó hotelería, residencias, arte, gastronomía y espacios culturales. El modelo demostraba una de las características centrales de la estrategia de Faena: no limitarse a desarrollar un edificio, sino crear una identidad alrededor de todo un destino.
Ahora intenta repetir parte de esa fórmula en otra zona de Miami.
Faena Residences Miami avanza sobre el Miami River mediante una alianza entre Fortune International Group y KAR Properties. El proyecto contempla dos torres residenciales y busca transformar un sector del río todavía marcado por propiedades industriales.
La apuesta ya está produciendo cifras significativas. En julio de 2026, un penthouse del proyecto entró bajo contrato por US$30 millones, estableciendo un récord para el Miami River. Los desarrolladores informaron además aproximadamente US$400 millones en preventas.
La trayectoria de Faena deja una particular lección empresarial. Su negocio no consiste simplemente en construir apartamentos o administrar hoteles. Su especialidad ha sido identificar lugares cuyo potencial todavía no está plenamente reconocido y construir alrededor de ellos una marca, una experiencia y una narrativa capaces de cambiar la percepción —y el valor— de toda una zona.
Décadas después de abandonar una exitosa compañía de moda, aquella estrategia continúa guiando sus negocios. Y Miami vuelve a ser el escenario elegido para ponerla a prueba.








