Redacción/ Miami.
Alrededor de 100 cubanos fueron obstaculizados cuando trataban de entrar a Panamá a través del Tapón del Darién durante el pasado mes de enero, y fueron devueltos por las autoridades panameñas a su país vecino, Colombia.
La intención de estos cubanos era cruzar Centroamérica para así lograr llegar a los Estados Unidos, un fenómeno que parece ir en aumento con ciudadanos no solo cubanos que usan a Colombia como trampolín para saltar a Centroamérica, sino a personas de diversas nacionalidades de continentes como África, Asia e incluso Europa.
Estos isleños fueron devueltos al país cafetero por agentes del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront), y existen varias quejas de ciudadanos cubanos que alegaron diciendo que estos agentes del Senafront fueron irrespetuosos y además usaron la fuerza, a estas personas que incluso pedían a gritos un asilo político en Panamá, e incluso tendrían pruebas en video de estos abusos.
Esta situación ocurre debido a la finalización de la política “pies secos, pies mojados”, que había sido establecida en 1995, dando a los cubanos que pisaran suelo estadounidense la ventaja de tener una residencia permanente luego de un año de estadía en el país, y cuando esta estaba vigente Panamá daba vía libre a los cubanos para que pasaran por su país como puente para cruzar Centroamérica y llegar a los Estados Unidos, pero después de que Barack Obama diera la orden de que esta ley había llegado a su fin y los cubanos que desearan entrar a Estados Unidos deberían solicitar una Visa, Panamá cambió sus políticas hacia los isleños y ahora los tratan como a cualquier inmigrante que desea ingresar de forma irregular a su país.
El gobierno panameño informó que en el año 2016 más de 27.000 inmigrantes ilegales ingresaron al país, de nacionalidades como cubana y haitiana, al igual que de los continentes de África y Asia.










