La baja en las tasas de interés, la desaceleración de la inflación y las reformas estructurales pueden ayudar a atraer inversiones, según un informe del Banco Mundial.
América Latina y el Caribe se enfrentan a un entorno económico complejo en 2024, pero las previsiones indican un crecimiento del 1,9 %, según el informe del Banco Mundial “Impuestos a la riqueza para la equidad y el crecimiento”. Aunque esta cifra es superior a las estimaciones previas, sigue siendo baja en comparación con otras regiones.
Uno de los principales motores de esta mejora es el control de la inflación. Países como Brasil y Perú están en camino de alcanzar sus metas para 2024, lo que demuestra una gestión macroeconómica eficaz. Además, la Reserva Federal de EE. UU. ha reducido las tasas de interés, brindando alivio económico.
Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, subraya la importancia de aprovechar este contexto favorable y realizar reformas estructurales. Sin embargo, la región aún no ha aprovechado del todo las oportunidades del nearshoring, con desafíos como los altos costos de capital, infraestructura deficiente, sistemas educativos débiles y la inestabilidad social.
La necesidad de reformar los sistemas fiscales
Uno de los problemas más significativos que enfrenta la región es su elevado nivel de endeudamiento. El informe revela que la relación deuda-PIB ha aumentado del 59,1 % en 2019 al 62,8 % en 2024. Este nivel de deuda reduce considerablemente el margen fiscal necesario para invertir en proyectos públicos y sociales, elementos clave para impulsar el crecimiento. Para abordar esta limitación, el Banco Mundial propone explorar los impuestos a la riqueza como una alternativa viable para mejorar la recaudación fiscal sin comprometer el crecimiento económico.
En América Latina y el Caribe, los impuestos corporativos son de los más elevados del mundo, con un promedio del 24,7 %, pero la recaudación de impuestos a la riqueza es relativamente baja, situándose en un 2,7 % de los ingresos. En comparación, América del Norte recauda un 12,8 % de sus ingresos mediante impuestos a la riqueza. El informe propone que uno de los caminos más prometedores para la región es aumentar los impuestos a la propiedad, ya que el 80 % de la riqueza en la región se concentra en bienes raíces. Con una adecuada implementación, estos impuestos podrían generar hasta un 3 % del PIB, mejorando así la capacidad fiscal de los gobiernos para financiar proyectos de desarrollo.
Las claves para la competitividad y el crecimiento
El informe subraya que América Latina y el Caribe deben abordar de manera urgente una serie de reformas estructurales que fortalezcan la competitividad de la región en el escenario global. Entre las áreas prioritarias se incluyen la infraestructura, la educación, la regulación de los mercados y la política tributaria. William Maloney, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, argumenta que la región debe reconsiderar cómo estructurar sus sistemas fiscales para generar ingresos de manera más eficiente y equitativa. Esto implica no solo aumentar la carga tributaria sobre la riqueza, sino también garantizar que dichas reformas no perjudiquen a los sectores más vulnerables de la sociedad.
La infraestructura y la educación, en particular, son áreas donde las inversiones adecuadas pueden tener un impacto significativo en la productividad y el crecimiento económico. Además, mejorar la regulación de los mercados y la competencia permitirá a las empresas locales crecer y competir a nivel internacional. Al mismo tiempo, una revisión de la política tributaria podría fomentar un entorno empresarial más dinámico y atractivo para los inversores extranjeros.
El impacto de los impuestos a la propiedad
Una de las soluciones que plantea el informe para mejorar tanto la equidad como el crecimiento económico es aumentar los impuestos a la propiedad. En muchos países de América Latina, los impuestos a la propiedad representan solo una pequeña fracción de los ingresos fiscales, a pesar de que gran parte de la riqueza está concentrada en bienes raíces. El Banco Mundial sugiere que una reforma en este sentido no solo generaría más ingresos, sino que también contribuiría a un crecimiento más inclusivo y sostenible.
El informe menciona la llamada “paradoja del impuesto a la propiedad”, donde, a pesar de que los bienes raíces constituyen una parte significativa de la riqueza en la región, los países recaudan un promedio de solo el 2 % de sus ingresos a través de estos impuestos. Una mejor administración y progresividad en la recaudación de impuestos a la propiedad podría generar un impacto significativo en las finanzas públicas.











