Miami, FL. 1ro de septiembre de 2026.
El cofundador de Panda Express recuerda una época en la que trabajar largas jornadas era simplemente parte de construir una empresa. Su experiencia contrasta con una generación que exige mayor equilibrio entre carrera profesional y vida personal.
Durante años, Andrew Cherng trabajó jornadas de hasta 12 horas mientras intentaba construir el negocio que eventualmente se convertiría en Panda Express. Hoy, a los 78 años, el empresario tiene una perspectiva sobre el llamado work-life balance que probablemente resulte controversial para muchos trabajadores jóvenes.
Cherng recuerda que entonces ni siquiera pensaba en términos de burnout. Trabajaba durante largas horas, regresaba a casa, dormía y al día siguiente comenzaba nuevamente.
Su posición puede parecer radical en una época en la que empresas y empleados prestan mucha más atención a la salud, el bienestar y el equilibrio entre la vida profesional y personal. Sin embargo, detrás de sus palabras existe una historia empresarial difícil de ignorar.
De US$60.000 a un imperio
Andrew Cherng y su esposa, Peggy Cherng, construyeron su compañía desde prácticamente cero. Para comenzar reunieron aproximadamente US$60.000 entre sus propios ahorros y un préstamo respaldado por la Small Business Administration.
En aquellos primeros años, el dinero era tan limitado que los integrantes de la familia trabajaban en el restaurante prácticamente sin cobrar.
Décadas después, Panda Express se ha convertido en un gigante de la industria gastronómica estadounidense, con más de 2.600 establecimientos y más de 55.000 empleados. La compañía genera cerca de US$7.000 millones en ventas anuales.
Pero quizás uno de los aspectos más extraordinarios de la historia es otro: los Cherng consiguieron construir su imperio sin recurrir a capital de inversionistas externos.
Eso les permitió mantener el control de la compañía y desarrollar el negocio siguiendo su propia visión, aunque también significó asumir personalmente buena parte de los riesgos y sacrificios asociados con el crecimiento.
Dos generaciones, dos maneras de entender el éxito
La experiencia de Cherng plantea una pregunta particularmente relevante para los emprendedores actuales: ¿es posible construir una gran compañía manteniendo desde el comienzo un perfecto equilibrio entre trabajo y vida personal?
No existe una respuesta universal.
Para empresarios de la generación de Cherng, trabajar durante largas jornadas era frecuentemente considerado parte natural del proceso emprendedor. Para muchos integrantes de Gen Z, en cambio, el éxito profesional no debería conseguirse sacrificando permanentemente la vida personal.
Ambas posiciones contienen argumentos válidos.
Construir una empresa desde cero puede requerir períodos extraordinarios de esfuerzo, especialmente cuando existen pocos recursos y los fundadores realizan múltiples funciones. Pero convertir jornadas interminables en una cultura permanente también puede afectar la productividad, la creatividad y la capacidad de retener talento.
La verdadera enseñanza de Panda Express quizá no sea que todos deberían trabajar 12 horas diarias.
Es que construir algo extraordinario normalmente exige sacrificios extraordinarios, especialmente durante determinadas etapas. Cada empresario deberá decidir cuáles está dispuesto a realizar y, sobre todo, durante cuánto tiempo.
Porque el desafío no consiste solamente en construir una empresa exitosa. También está en definir personalmente qué significa el éxito.








