Redacción/ Miami.
Mediante una productiva charla telefónica entre los mandatarios de China y Estados Unidos, China logró una concesión de Trump, pero aun así queda mucha tela por cortar en cuanto al tema de Taiwán y la posición de Washington ante este.
Existe un buen número de temas que ambos países deben tratar y que distancian sus relaciones diplomáticas, tales como la política cambiaria, las disputas del Mar de China Meridional, la relación con Corea del Norte y otros, que no fueron tratados en esta conversación telefónica.
Esto alivia un poco el gran malestar que Donald Trump había ocasionado en el gobierno chino, cuando ganó las elecciones por la presidencia de Estados Unidos y recibió una llamada telefónica de felicitación de la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, lo cual ponía en duda si el republicano respetaría o no la política de una sola China.
Trump dejó a un lado su dura postura frente a los chinos y dijo que respetaría esta política, lo que provocó en este caso una muy buena impresión en Pekín, quien ha estado tratando de mejorar su relación con Washington.
«China fue pragmático y paciente. Hizo esfuerzos para calmar la relación y dieron sus frutos», señaló Jia Qingguo, decano de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Pekín, tras conocer la noticia.










