Redacción/ Miami.
Daimler AG, el fabricante de los autos Mercedes-Benz, respondió a la presión que ha impuesto la administración Trump a los fabricantes de automóviles, afirmando que comprará más partes fabricadas en Estados Unidos.
El anuncio se produce poco después de que aparecieran informes del presidente Donald Trump, destacando el papel del fabricante de automóviles alemán en un déficit comercial automovilístico de 15.400 millones de dólares con Alemania. Daimler, BMW AG y Volkswagen AG importan automóviles a los Estados Unidos de varios mercados, incluyendo Alemania y México, pero también construyen modelos en varios estados del sur.
Mercedes hace ciertos modelos en Alabama y dijo a sus fabricantes de partes en una reciente reunión que «ve valor» en el uso de más proveedores con ubicaciones en el estado, ya que continúa invirtiendo en su fábrica de Tuscaloosa. Esa planta produce los SUV GLE y GLS, junto con el sedán C-Class, para el mercado norteamericano.
Trump ha implementado su política de “primero Estados Unidos”, que comenzó a impulsar desde su campaña presidencial donde critica enérgicamente a compañías tanto nacionales como extranjeras por fabricar autos en México que después se venden en los EEUU y ha propuesto en varias ocasiones un impuesto fronterizo. Actos como este han ocasionado que grandes compañías automotrices estén tratando de cambiar políticas y apostarle a la producción en el gigante americano.










