Redacción/ Miami.
Corea del Norte se ha hecho sentir con la disparada de un misil sobre el mar, primer acontecimiento de este tipo, después de que Donald Trump llegara a la presidencia de los Estados Unidos.
Esta vez el oprimido país asiático al mando de Kim Jong-un, decidió disparar en sus pruebas militares, un misil de rango mediano, cuyo destino fue el Mar de Japón. Esta información fue confirmada por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos y ciertas versiones acerca de la probabilidad de que los misiles fueran en realidad proyectiles intercontinentales, fue desmentida.
Ante esta situación que ya estaba prevista por el gobierno de Trump incluso antes de llegar al poder, Washington está pensando en cómo debería reaccionar ante el mandatario norcoreano, pero a pesar de todo, piensan adoptar una actitud no ofensiva y más paciente, eso sí, confiando en que China tome medidas al respecto.
«Esto no fue una sorpresa», afirmó un funcionario estadounidense. «Al líder de Corea del Norte le gusta llamar la atención en momentos como este».
Esta situación ocurre con un provocador gobierno de Corea del Norte, el cual cabe recordar que estuvo disparando misiles a un ritmo sospechosamente acelerado en sus pruebas militares, anulando sin ningún reproche las resoluciones de la ONU. También un día después de que Trump tuviera una reunión con Shinzo Abe, primer ministro japonés, y donde ambos mandatarios acordaron adoptar en conjunto una posición defensiva fuerte, ante el país de Jong-un.
Asimismo, una semana después de que Trump tuviera una conversación telefónica con el mandatario chino Xi Jinping. Se sabe que China es un aliado de Corea del Norte y se espera respuesta por parte del gobierno del gigante asiático, pero Jinping no se ha manifestado sobre el asunto hasta el momento.
«Solo quiero que todo el mundo entienda y sepa que Estados Unidos respalda a Japón, nuestro gran aliado, 100 por ciento», Aseguró Donald Trump desde Florida.










