Miami, FL. 1ro de septiembre de 2026.
Josh Bayliss llegó a Virgin como abogado en 2005 y seis años después se convirtió en CEO del grupo fundado por Richard Branson. Su trayectoria muestra cómo la curiosidad, la capacidad de adaptarse y la voluntad de asumir responsabilidades pueden transformar una carrera profesional.
La entrevista de trabajo que cambió la vida de Josh Bayliss estuvo lejos de desarrollarse en una oficina. En 2005, el entonces abogado neozelandés, de 31 años, llegó a Londres para entrevistarse con Richard Branson. Pero el fundador de Virgin había cometido un error: tenía otro compromiso prácticamente al mismo tiempo.
En lugar de cancelar la reunión, Branson invitó al candidato a acompañarlo en automóvil. Un trayecto que normalmente habría tomado unos 45 minutos terminó convirtiéndose, debido al tráfico londinense, en una conversación de dos horas y media.
Bayliss aprovechó la oportunidad.
Más que limitarse a responder preguntas, comenzó a formularlas. Quería entender cómo pensaba Branson, qué lo motivaba y cuál era su manera de hacer negocios. Esa curiosidad ayudó a iniciar una relación profesional que terminaría cambiando completamente su carrera.
Bayliss consiguió el puesto de general counsel de Virgin Group en 2005. En 2011 fue nombrado CEO, posición que continúa ocupando actualmente. Desde entonces ha liderado la estrategia de un grupo cuya marca se ha extendido a industrias tan diferentes como aviación, telecomunicaciones, fitness y turismo espacial.
De aconsejar a decidir
Su historia contiene una enseñanza particularmente relevante para profesionales que aspiran a convertirse en empresarios o altos ejecutivos.
Bayliss había construido una carrera jurídica internacional, trabajando en Nueva Zelanda, Barcelona y Londres. Sin embargo, llegó a un punto en el que comprendió que ya no quería limitarse a asesorar a quienes tomaban las grandes decisiones.
Quería tomarlas él mismo.
Buscaba asumir responsabilidad por los resultados y tener la obligación de mejorar un negocio. Virgin terminó ofreciéndole precisamente esa posibilidad.
Su formación jurídica, lejos de convertirse en una limitación, terminó aportándole herramientas útiles para dirigir: analizar problemas complejos, escuchar posiciones contrarias y aprender a discrepar sin transformar las diferencias profesionales en conflictos personales.
La curiosidad como ventaja competitiva
Más de dos décadas después de aquella entrevista, Bayliss continúa identificando la curiosidad como una de las características esenciales del liderazgo.
También destaca la adaptabilidad y la disposición a cuestionar las formas tradicionales de hacer las cosas. Son precisamente algunas de las cualidades que observa entre los jóvenes que actualmente comienzan sus carreras.
Y frente a la inteligencia artificial, su posición es optimista. Bayliss considera la IA una herramienta para potenciar a las personas, no simplemente para reemplazarlas. Los jóvenes capaces de combinar estas nuevas tecnologías con criterio, curiosidad y sólidos valores humanos, sostiene, podrían avanzar mucho más rápidamente durante las primeras etapas de sus carreras.
La trayectoria del CEO de Virgin deja así una lección que trasciende su particular historia profesional: el conocimiento especializado puede abrir una puerta, pero la curiosidad y la voluntad de asumir nuevas responsabilidades pueden llevar una carrera mucho más lejos de lo inicialmente imaginado.








