Redacción/ Miami.
La situación geopolítica del mundo ha sufrido vaivenes en las últimas semanas, tras la escalada verbal entre los gobiernos de Corea del Norte y Estados Unidos y el ataque de Estados Unidos en terreno sirio ante la protesta de Rusia. Sin embargo, existía un asunto que parecía controlado, hasta ahora. La tensión entre Irán y Estados Unidos puede crecer tras el anuncio que la Casa Blanca realizó ayer en el que aseguraba que el acuerdo nuclear con el país árabe “había fracasado” y que “debía ser revisado”.
El encargado de anunciar la decisión del nuevo gobierno fue el secretario de Estado Rex Tillerson, que indicó en rueda de prensa que el acuerdo había fracasado porque no se había paralizado el desarrollo atómico iraní y que “tan solo se había pospuesto”. Sin duda, estas palabras son las declaraciones más agresivas por parte de la administración de Trump, quien había criticado desde la campaña el acuerdo entre Irán y EEUU pero que hasta ahora, no había señalado una posible disolución del mismo. En concreto, Tillerson dijo que “un Irán sin restricciones tiene el potencial de seguir el mismo camino que Corea del Norte y llevarse consigo al mundo. Estados Unidos quiere evitar una segunda prueba de que la paciencia estratégica es una táctica fallida”.
La declaración llega al día siguiente de que Tillerson mandara una carta al líder del Congreso, Paul Ryan, en que anunciaba que Irán estaba cumpliendo el acuerdo nuclear pero que lo someterá a una revisión interna, incluidas las sanciones estadounidenses que se levantaron como parte de ese pacto. Una hipotética restauración de las penalizaciones supondría un golpe casi mortal al acuerdo de 2015 entre Irán, EE UU y otras cinco potencias debido a que el mismo se basó en el fin de las millonarias sanciones en sectores como el financiero y energético que estrangularon a la economía iraní a cambio de que Teherán limitara su programa atómico.










