Redacción/ Miami.
La construcción del muro en la frontera de Estados Unidos con México puede acabar bloqueando la gestión del gobierno estadounidense, en lugar del paso fronterizo entre ambos países. La respuesta se conocerá el próximo viernes, fecha en la que deben salir hacia delante los presupuestos federales del país.
En esos presupuestos, Trump desea incluir los fondos que servirán para la construcción del muro, su gran promesa electoral. Sin embargo, el ambiente político del presidente con miembros de su propio partido y representantes democráticos, no es el mejor para conseguir una posición que favorezca los intereses de Trump. De hecho, las circunstancias actuales amenazan con la posibilidad de que el gobierno federal deba cerrar su labor. La Casa Blanca reconoció ayer que “no puede garantizar” que no ocurra.
Los legisladores estadounidenses tienen hasta la medianoche del viernes, 28 de abril, para aprobar los presupuestos federales del próximo año fiscal. Tres grandes fuerzas participan en la negociación: la Casa Blanca, que busca sacar adelante los primeros presupuestos federales de Trump; los republicanos, que quieren demostrar al presidente que pueden avanzar sus propuestas legislativas, y los demócratas, cuyo voto es necesario para aprobar la legislación, pero han negado su apoyo a condiciones que son imprescindibles para el presidente.
En el caso de no llegar a un acuerdo entre las tres partes, el Gobierno federal se verá obligado a cerrar, provocando una crisis política similar a la que paralizó Washington durante 17 días en octubre de 2013. En aquel momento, sin embargo, el cierre fue la consecuencia del enfrentamiento entre el presidente Obama y la oposición republicana en el Congreso. Esta vez el escenario es aún más insólito: el Partido Republicano tiene mayoría en ambas cámaras legislativas y ocupa la Casa Blanca.










