La verdadera ventaja competitiva de la IA proviene de contar con líderes empresariales que puedan resolver los problemas con esta tecnología.
Por Dana Maor, Eric Lamarre y Kate Smaje*
En la actualidad, la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías digitales se han convertido en herramientas ampliamente disponibles para las organizaciones. Sin embargo, contar con acceso a estas tecnologías no garantiza, por sí solo, una transformación exitosa ni la creación de valor a gran escala. Uno de los principales obstáculos para lograr un impacto sostenido con iniciativas de IA radica en la escasez de líderes empresariales capaces de conectar los problemas del negocio con las posibilidades reales que ofrece la tecnología.
En este contexto, adquiere relevancia una figura clave dentro de las organizaciones: los directivos responsables de áreas o líneas de negocio estratégicas, ubicados generalmente dos o tres niveles por debajo del director ejecutivo. Son estos ejecutivos quienes tienen la responsabilidad operativa de liderar transformaciones integrales, traduciendo la visión estratégica en cambios concretos que impacten procesos, costos y experiencia del cliente. Aunque el CEO define el rumbo general y el equipo directivo alinea prioridades y capacidades, el valor real de la IA se materializa en estas áreas específicas del negocio.
Como utilizar los beneficios de la IA
Diversos estudios muestran que la mayor parte de los beneficios derivados de la inteligencia artificial no se distribuyen de forma homogénea en toda la empresa, sino que se concentran en un número limitado de procesos o unidades profundamente transformadas. Por ello, el enfoque en estas áreas resulta crítico. Los líderes más efectivos combinan habilidades ejecutivas tradicionales —como el entendimiento del cliente, la estrategia, la organización y la operación— con una segunda capacidad cada vez más necesaria: el conocimiento práctico de tecnología, datos y desarrollo de soluciones digitales basadas en IA.
No obstante, este perfil sigue siendo escaso. El análisis de trayectorias profesionales de altos directivos en grandes corporaciones muestra que una proporción reducida cuenta con experiencia técnica relevante o con habilidades directamente vinculadas al desarrollo tecnológico. Históricamente, los líderes con capacidades tecnológicas solían concentrarse en áreas de sistemas o TI, lo que ha dificultado que estas competencias se integren plenamente en la toma de decisiones del negocio.
Cómo aprovechar mejor la IA
A pesar de esta brecha, comienza a perfilarse un modelo claro sobre qué habilidades definen a estos líderes capaces de impulsar transformaciones con IA. En primer lugar, destacan por su capacidad de replantear su área de negocio desde una perspectiva centrada en el cliente, identificando puntos de fricción, ineficiencias operativas y oportunidades de mejora que van más allá de la simple automatización de procesos existentes. La IA se concibe como una herramienta para rediseñar recorridos completos y no solo para optimizar tareas aisladas.
En segundo lugar, estos ejecutivos desarrollan y lideran hojas de ruta de transformación habilitadas por IA. Esto implica trabajar de forma estrecha con expertos funcionales y tecnológicos para definir casos de uso priorizados, con indicadores claros de impacto en resultados. A diferencia de enfoques tradicionales, esta responsabilidad no se delega completamente en áreas técnicas, sino que permanece bajo el control del líder del negocio, dada su importancia estratégica.
Otra competencia central es la capacidad de supervisar la entrega tecnológica. Aunque no actúan como especialistas técnicos, estos líderes poseen el conocimiento suficiente para interactuar con equipos de desarrollo, evaluar avances, resolver bloqueos y asegurar que las soluciones construidas respondan a necesidades reales. Este involucramiento directo facilita iteraciones rápidas y soluciones escalables.
Las ventajas competitivas
Asimismo, la gestión del cambio de extremo a extremo es un elemento inseparable del éxito. La adopción de soluciones basadas en IA requiere ajustes organizacionales, capacitación de equipos, redefinición de procesos y coordinación entre múltiples áreas. Al tener una visión integral del proceso transformado, estos líderes se encuentran en una posición privilegiada para orquestar estos cambios y asegurar que la tecnología genere valor tangible.
En definitiva, la ventaja competitiva en la era de la inteligencia artificial no depende exclusivamente de invertir en tecnología avanzada, sino de contar con líderes empresariales capaces de integrarla de manera efectiva en el corazón del negocio. La pregunta estratégica para las organizaciones no es cuántas herramientas de IA poseen, sino cuántos directivos cuentan con la capacidad de convertirlas en resultados sostenibles.
*McKinsey Company











