Redacción/ Miami.
El yerno de Donald Trump, Jared Kushner, ha acompañado al presidente a lo largo de su gira internacional. Trump se apoya en sus familiares, a los que cree totalmente leales, a pesar de las sospechas que su yerno carga por su relación con los servicios de espionaje rusos y asesores cercanos al Kremlin.
El embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, comunicó al Kremlin que Kushner le propuso en diciembre la posibilidad de establecer un canal secreto y seguro de comunicación entre el equipo del presidente electo y el Gobierno de Vladímir Putin antes de la toma de posesión de Trump, según informa el diario The Washington Post.
El rotativo cita a funcionarios estadounidenses que tuvieron acceso a comunicaciones interceptadas entre Kislyak y sus superiores en Moscú. En esas comunicaciones, el embajador asegura que Kushner le hizo la propuesta en una reunión a principios de diciembre en la Torre Trump, en Nueva York, cuando faltaba un mes y medio para la investidura presidencial.
El yerno de Trump, según el embajador, le sugirió utilizar instalaciones diplomáticas rusas para establecer el canal de comunicación secreto, en lo que puede interpretarse como un intento de evitar que las conversaciones fueran interceptadas por los servicios de espionaje estadounidenses. Sin embargo, Kislyak habría rechazado la propuesta ante el riesgo que implicaba abrir las puertas de las sedes diplomáticas rusas y sus sofisticados sistemas de comunicación a ciudadanos norteamericanos. Por tanto, la situación de Trump sigue estrechándose en cuanto a este tema y el Congreso trata de investigar cada uno de los pormenores que enlazan al presidente Trump y a Rusia, sobre todo en cuanto a la relación que tuvieron antes de las elecciones del pasado mes de noviembre.










