Por Damián Valenzuela-Mayer, Presidente y CEO de Latin America Invest.
La continuidad del crecimiento del Perú no debería detenerse, sino impulsar el crecimiento de más países o regiones de América Latina.
Los cambios políticos y económicos que están sucediendo en América Latina configuran escenarios cada vez más profundos con consecuencias importantes para nuestro futuro inmediato.
Mientras que Brasil experimentó una convulsionada situación política con cambio de gobierno, y la crisis en Venezuela continuó esparciéndose hasta los límites fronterizos con Colombia, países como Argentina y Perú enfrentaron una transición política sin mayores complicaciones.
Estas situaciones denotan su particularidad a la hora de analizar su rol cada vez más distinto dentro de un escenario en donde la sinergia debe volcarse hacia el crecimiento socio económico de la región.

Damián Valenzuela-Mayer, Presidente y CEO de Latin America Invest
La situación de Brasil no es fácil. Lo que antes se debía a factores externos, en su mayoría, ahora se debe evidentemente a factores internos. Es un país en recesión, con una crisis política e institucional fuerte que ha llevado a paralizar a los empresarios causando una caída en las inversiones. La deuda pública también se incrementó por arriba del 70% del PBI en el año 2015. Sin embargo, las proyecciones de crecimiento muestran una muy leve recuperación de las exportaciones y de la economía; y una tendencia decreciente de la inflación. Sin embargo, las políticas más ortodoxas del Gobierno de Temer no logran aún avances relevantes en materia de reformas.
Con la asunción del nuevo presidente Pedro Pablo Kuczynski, las expectativas son positivas tanto por el impacto interno como por lo que provocaría en el ámbito internacional
Venezuela está golpeada en lo social, lo político y lo económico. Hambre, régimen autoritario de gobierno, inflación galopante y altas tasas de desempleo son los escenarios más crudos para el pueblo venezolano.
Caso distinto es lo que ocurre en Argentina, o es lo que se aprecia, con la nueva gestión: un cúmulo de medidas económicas orientadas al ajuste de tarifas, apertura de la economía, acceso al crédito internacional y el principal desafío, disminuir la inflación y evitar la pérdida de empleo.
Pero el tenor cambia cuando hablamos de Perú. Con la asunción del nuevo presidente elegido por el pueblo, Pedro Pablo Kuczynski, las expectativas son positivas tanto por el impacto interno como por lo que provocaría en el ámbito internacional. Se habla de dejar un país emergente para empezar a formar parte del grupo de países modernos, con más inversión en infraestructura para aumentar el turismo, aumentar la cobertura de los servicios básicos de la población, fortalecer la educación, la seguridad ciudadana el acceso a hospitales y una clara visión sobre Venezuela: ayudarla.
Pedro Pablo Kuczynski reconoce la situación del país vecino y anticipa que si esta situación no logra revertirse en los próximos meses las consecuencias podrían desencadenar una guerra civil en Venezuela con un impresionante éxodo poblacional a Colombia. Para esto, será la necesaria compañía de una poderosa oposición para lograr los objetivos.
La continuidad del crecimiento del Perú no debería detenerse, sino impulsar el crecimiento de más países o regiones de América Latina haciendo progresos hacia una economía regional más equilibrada.











