Miami, FL, jueves 1ro de octubre de 2026. Las estafas en las que delincuentes se hacen pasar por bancos, empresas, organismos gubernamentales u otras personas se han convertido en uno de los mayores problemas de fraude en Estados Unidos.
Los consumidores reportaron pérdidas por aproximadamente US$3.500 millones durante 2025 debido a las denominadas “imposter scams”, según nuevos datos de la Federal Trade Commission (FTC). La cifra representa un aumento cercano al 20% frente al año anterior y casi triplica las pérdidas reportadas en 2020.
El problema también destaca por su enorme alcance. La FTC recibió más de un millón de reportes relacionados con este tipo de fraude durante 2025. Cerca de uno de cada tres reportes de fraude correspondió a alguna modalidad de suplantación de identidad.
Los delincuentes utilizan mensajes de texto, llamadas telefónicas, correos electrónicos, redes sociales e incluso resultados de motores de búsqueda para contactar a sus víctimas.
Una de las modalidades más costosas comienza con una falsa alerta de seguridad que aparentemente proviene de un banco. El estafador convence a la víctima de que existe un problema con su cuenta y posteriormente le indica que debe transferir su dinero para “protegerlo”.
Las cifras muestran por qué los bancos se han convertido en uno de los principales objetivos.
Durante 2025, los consumidores reportaron pérdidas cercanas a US$1.000 millones por estafadores que se hicieron pasar por empresas, siendo las suplantaciones de bancos las que generaron las mayores pérdidas dentro de esta categoría.
Otros US$920 millones se perdieron mediante estafas en las que los delincuentes se hicieron pasar por organismos gubernamentales.
El problema forma parte de una industria del fraude mucho mayor. Considerando todas las modalidades, los estadounidenses reportaron pérdidas de aproximadamente US$16.000 millones en 2025, un incremento cercano al 25% frente al año anterior.
La FTC está evaluando ahora medidas adicionales para combatir el problema. En septiembre, el organismo abrió un proceso para analizar si las plataformas digitales, motores de búsqueda y redes sociales deberían asumir nuevas obligaciones para evitar que anuncios fraudulentos que imitan a empresas y organismos gubernamentales lleguen a los consumidores.
Para empresas y bancos, el fenómeno representa también un desafío reputacional: los delincuentes aprovechan precisamente la confianza que los consumidores tienen en marcas reconocidas.
La recomendación fundamental de la FTC es desconfiar de cualquier comunicación inesperada que exija mover dinero inmediatamente. Una alerta aparentemente enviada por un banco no debe verificarse utilizando el teléfono o enlace incluido en el propio mensaje. Lo más seguro es contactar directamente a la institución mediante sus canales oficiales.
En la nueva economía digital, proteger una marca ya no significa solamente cuidar su reputación. También implica evitar que alguien más la utilice para robar.








