Miami, FL, jueves 30 de julio de 2026. En el mundo de la infraestructura y la construcción, donde los proyectos involucran inversiones multimillonarias, múltiples partes interesadas y calendarios altamente exigentes, la experiencia y la capacidad de anticipar riesgos pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Pocos profesionales conocen esta realidad tan de cerca como Jerry Brodsky, abogado con más de treinta años de trayectoria asesorando algunos de los proyectos más importantes y complejos desarrollados en América Latina, Estados Unidos y otras regiones del mundo.
Además de su práctica profesional, Brodsky se ha convertido en una voz influyente en materia de prevención y resolución de disputas dentro de la industria de la construcción.
Negocios Magazine entrevistó a Jerry Brodsky en su oficina de Miami.
Negocios Magazine: ¿Qué le motivó a fundar su propia firma tras una exitosa carrera en importantes bufetes de abogados?
Jerry Brodsky: Tras más de tres décadas representando a clientes en algunos de los proyectos de infraestructura y construcción más grandes y complejos de las Américas, sentí que por fin estaba listo para construir la firma que siempre había imaginado. El propósito de crear mi propia firma especializada (*boutique*) fue —y sigue siendo— aportar el máximo valor directamente a los clientes.
No ofrezco un ejército de abogados y asistentes legales; ofrezco mi propia experiencia, criterio y una participación directa y activa. Mi enfoque consiste en unir fuerzas con los mejores profesionales locales disponibles —a menudo superando barreras culturales y lingüísticas— y liderar una estrategia de equipo unificada y adaptada a los objetivos del cliente.
Establecer mi propia firma también me permite evitar muchos de los conflictos y limitaciones que pueden surgir en las grandes organizaciones. El 6 de junio de 2025 sentí que había alcanzado ese punto, y así nació mi firma.
NM: ¿Cuál es el principal error que cometen hoy en día los promotores e inversores en proyectos de infraestructura?
JB: Uno de los mayores errores que cometen los promotores e inversores es tratar las disputas como algo que debe abordarse solo después de que surgen los problemas, en lugar de incorporar mecanismos de prevención de conflictos e intervención temprana desde el inicio del proyecto.
Demasiados proyectos siguen basándose en un enfoque reactivo. En realidad, las disputas no son meramente cuestiones legales; son riesgos empresariales que pueden afectar a los cronogramas, los presupuestos, la financiación, las relaciones con las partes interesadas y, en última instancia, al éxito del proyecto.
Esta filosofía es una de las razones por las que actualmente presido la Junta Directiva Ejecutiva de la *Dispute Resolution Board Foundation* (DRBF). Las Juntas de Resolución de Disputas (*Dispute Boards*) se crearon para abordar un desafío fundamental en la industria de la construcción. Históricamente, los contratistas podían paralizar las obras cuando surgían disputas, lo que provocaba retrasos significativos mientras se resolvían los desacuerdos. Más tarde, los contratos evolucionaron para exigir a los contratistas que continuaran con la ejecución de la obra mientras se abordaban las disputas, a veces años después. Ese enfoque a menudo trasladaba enormes cargas financieras a los contratistas y, en algunos casos, llevaba a situaciones de dificultades económicas a empresas que, por lo demás, eran competentes.
NM: Usted decidió emprender por su cuenta y abrir su propio despacho de abogados; ¿qué le motivó a tomar esa decisión?
JB: La decisión nació del deseo de centrarme exclusivamente en el trabajo que más me apasiona y en el que considero que aporto mayor valor. A lo largo de mi carrera, he tenido el privilegio de participar en proyectos de infraestructura emblemáticos en todo el mundo, y quería crear una firma basada en esa experiencia y especialización.
En el plano personal, también me ha permitido cumplir un sueño de toda la vida: la oportunidad de trabajar junto a mis dos hijos, Andrew y Joel. Ambos ejercen la abogacía en Florida y ahora colaboramos como abogados conjuntos en determinados asuntos. Verlos crecer profesionalmente y tener la oportunidad de compartir esta etapa de mi carrera con ellos ha sido uno de los aspectos más gratificantes de emprender mi propio despacho.










