Redacción/ Miami.
Los datos que se conocieron ayer viernes acerca de la economía de EE.UU. no deben haber hecho mucha gracia al nuevo presidente, Donald Trump. En lo que suponía la primera prueba de fuego en cuanto a datos de la nueva administración de la Casa Blanca, ha sido saldada con un suspenso.
La economía de Estados Unidos experimentó un crecimiento de tan solo 0.7% en el primer trimestre del año, lo que supone su menor crecimiento de los últimos tres años. De hecho, en el anterior trimestre había crecido un 2.1%. Estos datos muestran un cambio de tendencia en la gestión económica del país. A pesar de parecería injusto posar toda la responsabilidad de este mal dato sobre las espaldas de Trump, lo cierto es que una de las promesas electorales del republicano fue la de avanzar en la consolidación de la economía, algo que parece no haber resultado.
La incertidumbre política que condiciona la inversión extranjera, la amenaza de Trump de cancelar varios de los tratados comerciales internacionales que su predecesor, Obama, había avanzado en los últimos años de su mandato, y las escasas propuestas concretas en materia económica, parecen ser las causas de este retroceso en el avance de la economía. Sin embargo, en la conmemoración de los 100 días de gestión de Trump durante esta semana, surge la primera iniciativa estrella del magnate: la reducción de impuestos corporativos. La decisión de Trump de reducir las tasas a las grandes multinacionales y a la creación de empresas ha animado a los expertos económicos, aunque otros señalan que el déficit público subirá si finalmente se decide esa medida.
De cualquier forma, Trump tiene trabajo si desea cumplir aquellas promesas que lanzó en la campaña electoral. El nuevo presidente afirmó que trabajaría por un Estados Unidos que consolidara su fuerza comercial, animando a las empresas y ciudadanos a contratar estadounidenses y consumir productos del país, respectivamente. Sorprendentemente, al contrario de lo que se pudiera pensar, los mayores problemas que está teniendo Trump derivan de su intervención política exterior, que han podido afectar a las finanzas internas.










