Redacción/ Miami.
La llegada de Donald Trump al poder parecía la peor de las noticias para la economía mexicana. Y puede que lo sea, pero las consecuencias más negativas no se han dejado ver rápidamente. Tras los primeros 100 días de gobierno de Trump, la economía mexicana ha eludido el peligro de una gran caída en estos meses gracias a la falta de credibilidad del nuevo mandatario estadounidense.
A pesar de las frecuentes bravuconadas expuestas por Trump acerca de la relación de Estados Unidos con México, no se han producido cambios tangibles en la gestión económica del país norteamericano. Además, el papel más activo de lo esperado de la nueva Casa Blanca en los conflictos internacionales como Siria, Corea del Norte o Afganistán, ha desplazado el eje de la conversación más allá de la frontera entre México y Estados Unidos.
A pesar de que Trump continúa amenazando con retirar a Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, sobre el que negociaba México, lo cierto es que no ha culminado la retirada hasta ahora. De hecho, sus asesores y expertos económicos han trabajado en otra dirección al respecto. Para sorpresa de algunos líderes del país mexicano, como el gobernador del banco central, Agustín Carstens, quien afirmaba que la llegada de Trump conllevaría “una película de terror” para la balanza monetaria mexicana, la economía del país ha seguido expandiéndose en este primer trimestre de 2017. Las expectativas de inflación se han moderado, el desempleo está en los niveles más bajos en 9 años e incluso el consumo, que desde hace meses se esperaba que disminuyera si Trump llegaba al poder, se ha mantenido estable.
Sin embargo, con una figura tan imprevisible como Trump al frente de su principal socio comercial, nadie en México puede dar por acabada la competitividad en la que viven los 2 países desde la victoria del magnate el 8 de noviembre del pasado año.










