Redacción/ Miami.
Los resultados de las elecciones del pasado domingo en Francia han derivado en un aluvión de declaraciones internacionales en apoyo de Emmanuel Macron, el ganador de la primera vuelta de las elecciones para la presidencia de la República francesa.
Emmanuel Macron, representante del partido de ideología liberal, centrista y europeísta ¡En Marcha! ganó de forma muy ajustada a Marine Le Pen, la candidata del partido de extrema derecha, Frente Nacional, partido que apuesta por romper con la Unión Europea, acabar con la política migratoria actual del continente europeo y la implantación de medidas policiales y judiciales mucho más duras y estrictas contra los inmigrantes que se encuentran en el país francés, para evitar nuevos atentados terroristas.
Marine Le Pen decidió ayer dar un paso al lado como presidenta del Frente Nacional, con el objetivo de evitar la identificación de su persona con el partido, y de esa forma conseguir un mayor apoyo por parte de aquellas personas que son independientes y no se posicionan a favor de ningún partido. Este movimiento de Marine Le Pen responde a las declaraciones públicas de otros candidatos de la primera vuelta, que han mostrado su apoyo a Macron, para evitar la victoria de las políticas xenófobas y racistas que Le Pen propone. El presidente de la República, François Hollande, quien nombró a Macron como ministro de economía en el año 2014, pidió el voto para su anterior ministro y aseguró que Le Pen “sería un peligro para Francia”. El también candidato a la presidencia y que ocupó la tercera posición en la noche electoral, el ex-primer ministro francés, François Fillon, también fue taxativo a la hora de pedir el voto para Macron en la segunda vuelta presidencial. “No hay otra opción. Hay que votar contra la extrema derecha”, aseguró el candidato del partido Los Republicanos, que vivió una campaña electoral muy agitada por las sospechas de corrupción sobre su persona.
El único de los principales candidatos a la presidencia que no pidió el voto directamente para Macron, fue el candidato del partido Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon. A pesar de que sí pidió unión contra la “extrema derecha que representa Le Pen”, fue más tibio que sus competidores a la hora de pedir el voto para Macron. La causa puede ser la tibieza de las medidas propuestas por Macron a lo largo de la campaña y su perspectiva liberal de la economía.
Por primera vez en la historia de la democracia francesa, los considerados grandes partidos del país, Los Republicanos y el Partido Socialista, se quedaron fuera de la segunda vuelta. Esta circunstancia hace pensar que la segunda vuelta será muy abierta, aunque la unión que congrega el joven Macron entre sus rivales, parece una buena causa por la que apostar a su victoria.










