Redacción/ Miami.
Los mercados emergentes siempre han tenido muchas oportunidades. Pero han tenido que lidiar con su mayor desafío continuamente: la volatilidad de su comportamiento. Sin embargo, en este momento surgen como una muy buena opción gracias a la estabilidad que han alcanzado, el nivel más alto desde hace tres años.
Este hecho ha traído consigo la llegada de fondos extranjeros provenientes de inversores que han visto la oportunidad para aumentar el nivel de ingresos de retorno si apuestan por este tipo de sector.
En concreto, los fondos de bonos de mercados emergentes recibieron entradas de 1.100 millones de dólares en la semana que finalizaba el 24 de mayo, marcando la 17ª semana consecutiva de entradas netas, según el buscador de datos EPFR Global. Esta ola de dinero ha ayudado a reducir los rendimientos de los bonos y levantar otras inversiones en mercados emergentes, como las acciones. El índice MSCI Emerging Markets subió un 25% en los últimos 12 meses, en comparación con un retorno de alrededor del 15% para el S&P 500. Las monedas de los mercados emergentes subieron casi un 6% desde enero, impulsadas por las ganancias del rublo ruso, y otros.
El alza de los precios y la baja volatilidad sitúan a los mercados emergentes en una tendencia alcista, en la que el continuo estímulo monetario mundial y las expectativas de mejorar el crecimiento económico están ayudando a silenciar las oscilaciones de precios. Por tanto, parece una buena oportunidad para emprender un negocio en alguno de estos países en los que es fácil encontrar la necesidad, pero difícil aprovechar la oportunidad, debido a numerosos factores externos que no están bajo el control del inversor.










