Redacción/ Miami.
El mercado financiero de automóviles en los Estados Unidos está comenzando a mostrar signos de preocupación, y principalmente las marcas de autos japoneses que hay en el país están sufriendo los primeros golpes.
La demanda en alquileres de coches ha estado subiendo rápidamente durante los últimos 2 años y Toyota, Honda y Nissan, entre estas 3 marcas este tipo de ventas por alquiler representa un 30% y para Ford, aunque sigue incrementando números, un 22%.
El problema mayor no es el hecho de que los clientes no cumplan con los contratos de arrendamiento, sino el valor de recuperación que las empresas financieras reciben cuando los vehículos son vendidos después del plazo de arrendamiento.
Los brazos financieros de los fabricantes de autos establecen unos supuestos básicos sobre los valores residuales de los vehículos, o lo que será el valor depreciado después de que se complete el contrato de arrendamiento. Si estos autos pierden el valor más rápido de lo esperado, tienen que prever pérdidas.
Incluso con la disminución hasta ahora gradual de los precios de los autos usados desde mediados de 2016, las advertencias han comenzado. El brazo de autofinanzas de Toyota dijo el mes pasado que había proporcionado95 billones de yenes, (unos $845 millones de dólares) en su previsión de beneficios a futuro, principalmente por pérdidas en valor residual, además de los 29.000 millones de yenes registrados en el primer semestre. Juntas, esas provisiones se corresponden con la escala de subsidios que Toyota hizo en las consecuencias de Lehman cuando los riesgos alrededor del financiamiento de automóviles subieron.
Lo que sigue manteniéndose a flote es el incremento de los precios para las camionetas pequeñas usados, los cuales no son tan arrendados como los autos, pero estas transacciones se llevan por precios de $10.000 o mayores.
Si el precio de las camionetas pequeñas bajara, junto a mayores tasas de interés, los fabricantes de autos japoneses pasarían difíciles momentos.










