Redacción/ Miami.
Después de una campaña agotadora en la que las propuestas reales han dejado paso a la grosera confrontación entre candidatos, la presidencia de la República de Francia se resolverá mañana domingo. El favorito es Emmanuel Macron, según todos los sondeos y la sensación general en el país europeo.
La unión de todos los partidos en torno a la figura del candidato de ¡En Marcha! parece que será suficiente para que el candidato liberal consiga la victoria. Los últimos días de campaña han estado marcados por el debate televisado que mantuvieron ambos candidatos finales, en los que las acusaciones de ambos fueron directas y poco edificantes. Le Pen acusó a su contrincante de que su actitud ante el genocidio francés en Argelia favorecía la aparición de terroristas en Francia; mientras que Macron le espetó a Le Pen querer abandonar el euro y la Unión Europea.
El único candidato que no ha decidido apoyar públicamente a Macron ha sido Mélenchon, líder del partido Francia Insumisa, de ideología de izquierda. Esta decisión ha sido duramente criticada por los medios de comunicación con el mensaje hegemónico del país y del resto de Europa, ante la posibilidad de que esa decisión pueda favorecer la victoria de la candidata de extrema derecha, Le Pen. Lo cierto es que estas elecciones acaban siendo muy importantes, tanto para Francia como para los países de la zona, que ven a Francia como un posible cortafuego con el que se evite que las ideas fascistas se propaguen. El resultado lo veremos mañana.










