Maimi, FL, sábado 7 de febrero de 2026. El mercado floral de Estados Unidos continúa dependiendo en gran medida de América Latina, especialmente de Colombia y Ecuador, países que se han consolidado como los principales proveedores de flores frescas para fechas clave del calendario comercial. En 2026, esta dinámica volvió a quedar en evidencia durante una de las temporadas más exigentes del año para la industria logística aérea.
De acuerdo con datos del sector, Avianca Cargo registró una de sus temporadas más sólidas hasta la fecha, transportando más de 19.000 toneladas de flores colombianas y ecuatorianas hacia Estados Unidos. Esta cifra no solo confirma la fortaleza del negocio floral latinoamericano, sino también la importancia estratégica de la infraestructura logística que conecta a la región con el mercado estadounidense.
Colombia, históricamente el mayor exportador de flores hacia Estados Unidos mantiene una posición dominante gracias a su capacidad productiva, diversidad de especies y cercanía geográfica. Rosas, claveles, crisantemos y flores mixtas forman parte de una cadena de valor altamente especializada, que involucra a productores, empacadores, aerolíneas y distribuidores mayoristas. Ecuador, por su parte, se ha posicionado con fuerza en el segmento de flores premium, especialmente rosas de tallo largo, muy demandadas en el mercado norteamericano.
El transporte aéreo resulta clave para este negocio, dado que las flores requieren tiempos de tránsito cortos y estrictos controles de temperatura. En este contexto, el desempeño logístico adquiere un rol central. La capacidad de movilizar miles de toneladas en ventanas de tiempo reducidas, sin comprometer la calidad del producto, representa una ventaja competitiva tanto para los exportadores como para los operadores de carga.
Estados Unidos importa alrededor del 80% de las flores que consume, y una parte sustancial de ese volumen proviene de Colombia y Ecuador. Este flujo comercial se intensifica en temporadas específicas como San Valentín, el Día de la Madre y eventos corporativos, cuando la demanda se multiplica y pone a prueba la cadena de suministro. Para las aerolíneas de carga, estas fechas representan picos operativos que exigen planificación anticipada, inversiones en flota y coordinación con autoridades aeroportuarias y aduaneras.
Más allá del aspecto comercial, la industria floral tiene un impacto significativo en términos de empleo y desarrollo regional en los países exportadores. En Colombia, por ejemplo, el sector genera cientos de miles de puestos de trabajo directos e indirectos, con una alta participación femenina, lo que refuerza su relevancia económica y social.
Desde la perspectiva del comercio internacional, el flujo constante de flores hacia Estados Unidos refleja una relación comercial madura, sustentada en acuerdos, estándares fitosanitarios y una logística cada vez más sofisticada. Para el mercado estadounidense, garantizar el abastecimiento continuo de flores frescas no solo responde a una demanda de consumo, sino también a un negocio multimillonario que involucra supermercados, floristerías, eventos y plataformas de comercio electrónico.
En un escenario de creciente competencia global y presión sobre las cadenas logísticas, el desempeño de Colombia y Ecuador confirma que la eficiencia, la calidad y la especialización siguen siendo factores decisivos para sostener el liderazgo en uno de los mercados más exigentes del mundo.








