Miami, FL, lunes 29 de enero de 2024 (Por Diego Porciello). En el salón de Ginebra de 1989, en el stand de Mercedes Benz, se presentaba una nueva generación de su icónico SL. La expectativa era grande ya que el modelo anterior, el R107, ya ostentaba el récord del auto que más tiempo produjo el fabricante de Stuttgart. Lanzado en 1971, se convirtió en un ícono de los años 80, siendo símbolo de éxito y buen gusto. Innumerables apariciones en series y películas fueron fijando el gusto del público por este roadster y complicando cada vez más el trabajo de la marca para poder reemplazarlo con éxito.
El equipo de diseño, con Bruno Sacco a la cabeza, comenzó su trabajo a principios de los 80 y la búsqueda de la perfección llevó más tiempo del planeado. Algo similar ocurrió con la parte técnica: fiel a su tradición, se tomaron conjuntos mecánicos de la clase E y S para adaptarlos al SL.
La recientemente lanzada línea W124 con su 300E, donaría motorización al 300SL de 190 CV al igual que el tren de rodaje que tomaba similares bases de diseño. El 500SL de 324 CV tomó la mecánica de la clase S y un nuevo motor sería desarrollado con la última tecnología multi válvulas y distribución variable: el 300SL-24 de 231 CV. La marca alemana nunca se tomó la confiabilidad a la ligera y a los 10 años de desarrollo de la clase E, le sumó varios millones de kilómetros de pruebas en el SL en distintos lugares del mundo, con diferente topografía y climas extremos.
El nuevo SL tenía que ser simplemente “el mejor roadster del mundo”. No hay precedentes de otro roadster tan estudiado y con semejante desarrollo de ingeniería. Tan es así que se alistó una planta especial para producción del SL, separada del resto de los modelos de la marca, con la mano de obra más capacitada de la empresa y una cantidad importante de automatización para la época.
Diseño de otra época
A nivel diseño, también deslumbró en su lanzamiento. Con total ausencia de cromados, parabrisas lanzado, trompa prominente y vidrios rasantes, se veía como si el SL se hubiese salteado una generación. Lo destacable es que todo esto fue logrado sin perder la identidad de marca, el buen gusto y la elegancia propios de los Mercedes de la época. Los pedidos llovieron de inmediato, la lista de espera se hizo extensa y el “Car Design Award” obtenido en 1990 confirmó el acierto de la marca.
La seguridad tampoco quedó librada al azar y el R129 fue el modelo lanzamiento de varios elementos que luego se hicieron populares.
Ofrecía ABS de serie, doble air bag, control de tracción ASD, control de estabilidad, cinturones de seguridad con pretensores incorporados a las butacas con estructura de magnesio, carrocería con más del 40% extra de rigidez respecto de su antecesor y con estudio de deformación programada tanto frontal, lateral, trasera y solapada. Pero había aun un punto débil de los roadster, el vuelco. Para esto desarrollaron una barra antivuelco que no interfiere estáticamente y que sólo haría su aparición en caso de ser necesaria en 0,3 segundos.
El interior estaba más cercano a un lujoso clase S que aun deportivo, con elementos que luego compartiría con el W140, el clase S que se lanzaría 2 años después. Un equipo que al día de hoy no desentona, con ítems como climatizador automático o butacas, espejos y columna de dirección regulables eléctricamente y con memorias.
Su posición como coleccionable en la actualidad
Viendo la curva de los últimos 5 años, el R129 fue elevando su valor tímidamente. Como en todo clásico, el estado y la versión serán la clave para su valor. Claramente un SL600 V12 será más costoso que un SL320, pero si el SL320 está en estado de concurso, la historia puede ser muy distinta. En cierta medida, esa tecnología que deslumbraba en los años 90, le ha jugado en contra en la actualidad para aumentar su valor debido a altos costos de mantenimiento y cierta complejidad de algunos componentes electrónicos.
El sistema de apertura de la capota con más de 10 pistones es una de las primeras cosas que los compradores revisan debido a lo habitual de las fallas y lo costoso de su reparación, sin embargo, una vez renovado se puede disfrutar por muchos años. Sacando estos pequeños detalles, el R129 es un valioso representante de una época y un auto con características de comportamiento únicas, que ofrece exquisito disfrute. Y lo más importante, todavía se puede conseguir a precios lógicos. Le avisamos con tiempo.













