Redacción/ Miami.
El ex consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, aseguró ayer lunes que se negaría a cooperar con una citación judicial del Congreso, aludiendo a su derecho constitucional contra la autoincriminación y creando un enfrentamiento legal con el Congreso. Flynn es testigo clave en la investigación del Congreso sobre la presunta interferencia rusa en las elecciones presidenciales del pasado mes de noviembre.
Mike Flynn, general retirado del Ejército con tres estrellas, dijo a través de un abogado que no cumpliría con la demanda de documentos del Comité de Inteligencia del Senado, citando su protección en la Quinta Enmienda. La corta permanencia del Flynn como asesor de seguridad nacional y los crecientes problemas legales han pesado mucho en el joven gobierno del presidente Donald Trump. Flynn pasó de ser un colaborador de alto perfil de la campaña, proporcionando credibilidad y asesoramiento a Donald Trump en temas de seguridad, a una fuente continua de información negativa por la relación con Rusia.
Mike Flynn se vio obligado a dimitir como asesor de seguridad nacional en febrero tras reconocer que había engañado a los funcionarios de la Casa Blanca, acerca de la naturaleza de sus conversaciones telefónicas con el embajador ruso en los Estados Unidos durante la transición presidencial. Además, sus vínculos comerciales están bajo el escrutinio de investigadores tanto del Congreso, como militares y fiscales federales. Otro problema potencial para Flynn surgió el lunes cuando el diputado Elijah Cummings, el principal demócrata del Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara, alegó que el ex asesor presidencial de Seguridad Nacional había engañado a los investigadores federales cuando les dijo que no había recibido dinero extranjero. Al parecer, Flynn habría recibido dinero por parte de una cadena de televisión financiada por el estado ruso por un discurso que realizó en Moscú en 2015.










