Miami, FL., sábado 5 de septiembre de 2026 (Por Eduardo A. Hapke/Negocios Magazine).- A los 80 años, muchas personas llevan más de una década retiradas. Paul Smith, en cambio, continúa llegando a trabajar a la compañía que lleva su nombre y no parece particularmente interesado en abandonar aquello que comenzó hace más de medio siglo.
El diseñador británico cumplió 80 años en julio y sigue involucrado activamente en Paul Smith, la empresa que fundó en 1970 y que se convirtió en una de las marcas británicas de moda más reconocidas internacionalmente.
Su permanencia tiene una característica poco habitual en una industria dominada por grandes conglomerados: Paul Smith continúa siendo una compañía independiente, cuenta con alrededor de 120 tiendas y su fundador conserva la participación mayoritaria.
Pero cumplir 80 años no encuentra a Smith simplemente celebrando éxitos pasados.
UNA EMPRESA QUE TAMBIÉN NECESITA REINVENTARSE
La compañía registró pérdidas en 2025 y actualmente atraviesa un proceso de turnaround bajo el liderazgo de su nuevo executive chairman, Ewan Venters.
La recuperación presenta algunas señales alentadoras, particularmente en e-commerce y Norteamérica, mientras la empresa intenta encontrar un nuevo equilibrio entre preservar una identidad construida durante décadas y adaptarse a una industria de la moda que ha cambiado radicalmente.
En ese escenario, Smith ocupa una posición interesante.
No necesita dirigir personalmente cada aspecto de la organización para continuar siendo importante. Su función ha evolucionado: sigue aportando creatividad, pero también actúa como mentor y custodio de la cultura de la compañía.
Esa transición plantea una cuestión que enfrentan muchas empresas familiares y compañías dirigidas por sus fundadores: ¿cómo transferir responsabilidades sin perder aquello que hizo especial al negocio?
Smith parece responder separando liderazgo de retiro. Ceder determinadas funciones ejecutivas no significa necesariamente desaparecer de la empresa.
TRABAJAR PORQUE TODAVÍA HAY ALGO QUE APORTAR
Lo más interesante de su historia quizá sea su relación con la longevidad profesional.
Smith no presenta su decisión de continuar trabajando como una incapacidad para retirarse. El trabajo sigue formando parte de su vida porque todavía encuentra valor en crear, observar, enseñar y participar.
Después de más de 55 años, su compañía necesita transformarse nuevamente. Y esta vez el fundador no tiene que protagonizar personalmente toda esa transformación.
Su desafío es diferente: permitir que una nueva generación gestione el cambio mientras él protege la esencia de la marca.
A los 80 años, Paul Smith demuestra que un fundador puede dejar de controlar cada decisión sin dejar de ser relevante. Y quizás esa sea una de las formas más difíciles —y valiosas— de liderazgo.








