“Miami ha sido mucho más que una ciudad estratégica; ha sido una plataforma de lanzamiento hacia el mundo. Su diversidad cultural y su dinamismo nos permitieron entender mejor al consumidor global”.
En el universo del vino, donde la tradición se entrelaza con la innovación, el nombre Pelleriti Priore emerge como un símbolo de sofisticación, excelencia y pasión por el terroir mendocino. Fundado por dos talentos de talla mundial, Marcelo Pelleriti y Miguel Priore, este proyecto refleja una visión compartida que trasciende generaciones y fronteras, consolidando a Mendoza como uno de los epicentros vitivinícolas más prestigiosos del planeta.
La unión de dos visiones complementarias
Marcelo Pelleriti, nacido en Mendoza, es un enólogo que combina la tradición artesanal con una formación internacional de primer nivel. Su paso por los grandes châteaux de Burdeos, bajo la mentoría de Michel Rolland, y su habilidad para fusionar la elegancia francesa con la potencia del terroir argentino, lo llevaron a lograr una distinción histórica: ser el primer argentino en alcanzar los codiciados 100 puntos de Robert Parker. Para Marcelo, cada parcela es un universo que debe ser interpretado con sensibilidad, respeto y paciencia. Su enfoque artesanal, basado en microvinificación y selección meticulosa, busca capturar la expresión más pura de cada terroir, creando vinos que trascienden el tiempo.
Miguel Priore, por su parte, aporta el espíritu del emprendedor incansable. Formado en administración de empresas, con especializaciones en marketing vitivinícola y múltiples MBA, Miguel es el estratega que transformó una pequeña bodega en un nombre reconocido a nivel global. Su experiencia en negocios, sumada a una pasión genuina por el vino, le permitió construir una red de distribución internacional, abrir mercados exigentes y posicionar a Pelleriti Priore como un sinónimo de calidad, autenticidad y sofisticación. Su visión empresarial ha sido clave para convertir la excelencia enológica en éxito comercial, sin nunca sacrificar los valores que los definen.
Desde sus humildes comienzos en 2009, cuando elaboraron apenas 900 bo tellas en una bodega externa alquilada, Marcelo y Miguel han recorrido un ca mino que combina pasión, estrategia y perseverancia. Hoy, Pelleriti Priore pro duce 500.000 botellas al año, presentes en más de 40 países, manteniendo intacta su devoción por la calidad.
Esta alianza no sólo unió dos talentos excepcionales, sino también dos filosofías de vida complementarias: la búsqueda incansable de la perfección en cada detalle y la visión global de llevar esa excelencia a los mercados más sofisticados del mundo. En cada botella de Pelleriti Priore se encuentra el resultado de esta síntesis: vinos que emocionan, que cuentan historias, que celebran el origen y abrazan el futuro con elegancia y carácter.
La filosofía que da vida a cada vino
La esencia de Pelleriti Priore reside en una premisa clara: crear vinos que capturen la singularidad del terroir mendocino. Con especial énfasis en el Malbec, el Cabernet Franc y los blends, cada botella representa un pacto inquebrantable con la excelencia.
El proceso de selección de parcelas es meticuloso. Marcelo y Miguel buscan “plots” con potencial para convertirse en Grand Crus del Nuevo Mundo. Trabajan viñedos centenarios en el Valle de Uco y Luján de Cuyo, zonas reconocidas por su diversidad de suelos, amplitud térmica y altitud privilegiada. La microvinificación y la atención personalizada a cada lote permiten vinos de gran profundidad, elegancia y capacidad de guarda.
Para ellos, cada botella debe contar una historia, un relato de tierra, clima, historia y pasión humana. Su portafolio es un testimonio de sofisticación:
• Signature Malbec: Un homenaje a la variedad emblema argentina, con notas de fruta negra madura, taninos sedosos y una estructura impecable.
• Signature Cabernet Franc: Inspirado en Pomerol, expresa frescura, aromas especiados y una textura envolvente, proyectando una nueva dimensión del varietal.
• Selected Parcel Malbec: Procedente de La Consulta, San Carlos, captura la esencia de los Malbecs antiguos, con taninos dulces y gran elegancia.
• Heritage Malbec: Proveniente de un viñedo plantado en 1910, esta joya es un homenaje a la resiliencia del Malbec original, conservando la pureza genética anterior a la devastación de la filoxera en Europa.
• Hostage Malbec: De Paraje Altamira, un vino de intensa minerabilidad y frescura, con un perfil vibrante y taninos redondos.
• Blend of Terroir Grand Cuvée: La maestría de Marcelo en la fusión Pelleriti Priore no solo se compromete con la calidad en cada botella, sino también con el futuro del planeta.
de parcelas para crear una sinfonía compleja y memorable.
• Grand Cuvée: El pináculo del arte enológico de Pelleriti Priore, un vino que conjuga las mejores parcelas en una obra pensada para trascender décadas.
Cada vino es elaborado con un nivel de detalle casi obsesivo, desde la maceración en frío y la fermentación controlada hasta el envejecimiento en barricas seleccionadas, siempre respetando la identidad varietal y elevando la expresión del terroir.
Una historia de sostenibilidad
Pelleriti Priore no solo se compromete con la calidad en cada botella, sino también con el futuro del planeta. La bodega implementa prácticas orgánicas en sus viñedos, fomenta la biodiversidad natural y optimiza el uso de recursos hídricos y energéticos para reducir su huella ambiental. Su respeto por las viejas vides sin injertar representa un acto de preservación histórica, manteniendo viva la esencia del Malbec original que llegó a Mendoza en 1853.
La conciencia ecológica se traduce en un manejo agronómico sustentable: reducción del uso de pesticidas, utiliza ción de cultivos de cobertura naturales, conservación de la fauna y flora autóctona, y técnicas de vinificación respetuosas con el entorno. Todo ello con un objeti vo claro: garantizar que cada terroir siga expresando su máxima autenticidad para las generaciones futuras.
Además de su compromiso ambiental, Pelleriti Priore trabaja activamente en el fortalecimiento de la comunidad local. Mediante programas de educación vitivinícola, capacitación para productores y proyectos de inclusión social, la bodega entiende que el vino no solo nace de la tierra, sino también de las manos que lo cultivan.
Este enfoque integral refleja una responsabilidad social que va más allá del viñedo y se extiende hacia todo el ecosistema humano que lo rodea. Esta visión de sustentabilidad está íntimamente ligada a la historia personal de sus fundadores. Marcelo Pelleriti, quien forjó su talento entre los viñedos de Mendoza y los châteaux de Burdeos, representa la paciencia, el conocimiento profundo y el respeto por la naturaleza.
Miguel Priore, por su parte, combinó su formación empresarial entre Mendoza y Miami con una sensibilidad especial para entender los mercados globales, llevando los vinos a las mesas más exigentes del mundo. Su capacidad de construir puentes entre tradición y modernidad ha sido clave para proyectar internacional mente la identidad de Pelleriti Priore.
Hoy, mientras se consolidan como referentes de la nueva alta gama argentina, Marcelo y Miguel siguen explorando nuevos terroirs, innovando sin perder su esencia, transmitiendo un mensaje claro: en un mundo que cambia vertiginosamente, la verdadera sofisticación está en la autenticidad y en la capacidad de emocionar a través del tiempo.
Pelleriti Priore es más que una bodega: es una declaración de principios. Es la muestra tangible de que los sueños, cuando se construyen con talento, pasión y visión, maduran como los mejores vinos del mundo. Cada etiqueta, cada sorbo, invita a recorrer los majestuosos paisajes mendocinos, a sentir la pureza de sus aguas, la fuerza de sus suelos y la pasión de su gente. Porque en Pelleriti Priore, el vino no es un simple producto, sino una experiencia sensorial destinada a perdurar, un legado vivo que celebra el pasado, abraza el presente y proyecta con esperanza el futuro.
Entrevista a Miguel Priore
Negocios Magazine entrevistó a Miguel Priore, cofundador de Pelleriti Priore, una de las firmas vitivinícolas más sofisticadas y prometedoras de Argentina. Con una visión estratégica que combina la excelencia enológica y el enfoque global, Priore ha sido clave en la expansión internacional de la marca. En esta conversación, comparte su recorrido desde los inicios hasta la consolidación global, el papel fundamental de Miami en su estrategia de crecimiento, y cómo logran mantener la calidad sin perder competitividad en los mercados más exigentes del mundo.
Negocios Magazine: ¿Cómo fue el camino para expandir la marca y posicionarla a nivel internacional?
Miguel Priore: El camino ha sido tan desafiante como apasionante. Comenzamos en 2009 con apenas 900 botellas y hoy llegamos a 500.000 distribuidas en más de 40 países. Esta expansión se basó en una visión clara: combinar la excelencia enológica con una estrategia de negocios global. Cada paso estuvo guiado por nuestra obsesión con la calidad y una fuerte convicción en el potencial del vino argentino para competir en las grandes ligas. Apostamos por mercados exigentes, construimos relaciones sólidas con distribuidores clave y participamos en ferias internacionales, siempre con la certeza de que una gran historia, respaldada por grandes vinos, encuentra su lugar en el mundo.
NM: ¿Qué papel ha jugado Miami en el crecimiento y la conexión con nuevos mercados?
MP: Desembarcamos en Miami en 2015, con la convicción de que era el lugar ideal para proyectar nuestra visión. A diez años de ese primer paso, hemos logrado una sólida distribución comercial y construido relaciones clave que hoy sostienen nuestra presencia en el mercado estadounidense. Miami ha sido mucho más que una ciudad estratégica; ha sido una plataforma de lanzamiento hacia el mundo. Su diversidad cultural y su dinamismo nos permitieron entender mejor al consumidor global, adaptar nuestros mensajes y consolidar nuestra marca como sinónimo de calidad y
autenticidad. Desde aquí, conectamos con el resto de Estados Unidos, con América Latina, con Europa y con nuevos públicos que valoran vinos con historia y personalidad.
NM: ¿Cómo logran mantener la calidad sin perder competitividad en mercados exigentes como EE. UU. o Europa?
MP: Nuestra filosofía se basa en un pacto inquebrantable con la calidad. Desde la selección de parcelas únicas hasta la microvinificación de cada lote, todo está pensado para que cada botella exprese lo mejor de nuestro terroir. Implementamos prácticas sustentables que cuidan el medioambiente sin comprometer la esencia de nuestros vinos. Esa combinación de innovación, tradición y respeto por la tierra nos permite mantenernos competitivos sin sacrificar autenticidad.
En mercados tan sofisticados como EE. UU. o Europa, donde los consumidores valoran cada vez más el origen, la trazabilidad y el compromiso detrás de una etiqueta, la autenticidad y la consistencia se vuelven esenciales. No se trata solo de tener un gran vino, sino de contar una historia verdadera, de sostener año tras año una identidad clara que refleje quiénes somos y qué defendemos. Ese es nuestro diferencial: vinos con alma, creados para trascender modas y generar una conexión duradera con quienes los eligen.
Informe: Sebastian Marín Jaramillo

















