Miami, FL., domingo 6 de septiembre de 2026 (Por Eduardo A. Hapke/Negocios Magazine). Silicon Valley convirtió al joven fundador que abandona la universidad para crear una compañía multimillonaria en uno de los grandes símbolos del emprendimiento tecnológico. Snehal Antani eligió prácticamente el camino contrario.
Antes de fundar su empresa, pasó casi 20 años trabajando, aprendiendo y acumulando experiencia en organizaciones como IBM, GE Capital, Splunk y el U.S. Joint Special Operations Command. Recién en 2019 decidió convertirse en emprendedor y cofundar Horizon3, una compañía especializada en ciberseguridad que utiliza inteligencia artificial y automatización para identificar vulnerabilidades simulando ataques contra los sistemas de las empresas.
La espera parece haber dado resultado.
Horizon3 cerró recientemente una ronda Series E de US$250 millones, que llevó su valoración por encima de los US$2.000 millones, más de tres veces los US$650 millones alcanzados en su ronda anterior. La compañía supera los 7.000 clientes a nivel global y cuenta con alrededor de 550 empleados.
LA EXPERIENCIA COMO CAPITAL
Lo interesante de la historia de Antani no es solamente cuánto vale actualmente su empresa, sino todo lo que ocurrió antes de crearla.
Cada etapa de su carrera fue aportando capacidades diferentes: desarrollo de productos, tecnología, administración de equipos y liderazgo. Durante su paso por el Joint Special Operations Command conoció además a Anthony Pillitiere, con quien posteriormente fundaría Horizon3.
Incluso después de crear la compañía, esa experiencia no evitó momentos extremadamente difíciles.
Cuando Silicon Valley Bank colapsó en 2023, Horizon3 tenía allí todos sus fondos. Ante la necesidad de cumplir con la nómina, Antani llegó a prestar personalmente US$1 millón a su propia empresa mientras se resolvía la crisis bancaria.
La compañía también tuvo que aprender a conseguir capital. Antani no tenía experiencia previa levantando fondos y necesitó decenas de conversaciones con inversionistas para perfeccionar su presentación antes de conseguir una ronda inicial de US$3,5 millones.
Hoy la situación es muy diferente.
Horizon3 se encuentra en plena expansión internacional y opera en un mercado cada vez más relevante: a medida que la inteligencia artificial permite desarrollar ataques cibernéticos más rápidos y sofisticados, las empresas necesitan tecnologías capaces de poner a prueba continuamente sus propias defensas.
La historia de Antani deja una enseñanza particularmente interesante para los emprendedores: no siempre comenzar más temprano significa llegar más lejos.
En ocasiones, pasar años trabajando para otros, equivocándose, aprendiendo a dirigir equipos y entendiendo una industria puede convertirse precisamente en la ventaja necesaria para construir una gran empresa.
Snehal Antani tardó casi dos décadas en convertirse en fundador. Cuando finalmente lo hizo, estaba mucho mejor preparado para serlo.








