El ejecutivo que sucedió a Steve Jobs deja este 31 de agosto la dirección de una compañía que bajo su liderazgo pasó de valer unos US$350.000 millones a superar los US$4 billones. John Ternus inicia mañana una nueva era marcada por el desafío de la inteligencia artificial.
Miami, FL. (Por Eduardo A. Hapke/Negocios Magazine).— Este 31 de agosto marca el final de una de las etapas más importantes de la historia empresarial contemporánea. Tim Cook cumple hoy su último día como CEO de Apple, después de 15 años al frente de la compañía que recibió de manos de Steve Jobs en 2011.
Mañana, 1 de septiembre, John Ternus, hasta ahora vicepresidente sénior de Hardware Engineering, asumirá oficialmente como nuevo CEO. Cook, de todas maneras, no desaparecerá de Apple: se convertirá en presidente ejecutivo de la junta directiva y continuará colaborando en determinados asuntos estratégicos, incluida la relación de la compañía con responsables de políticas públicas alrededor del mundo.
La dimensión de la transformación ocurrida durante la era Cook puede medirse en números. Cuando asumió como CEO en agosto de 2011, Apple tenía una capitalización bursátil cercana a los US$350.000 millones. Quince años después, la compañía supera los US$4 billones. Los ingresos anuales, por su parte, pasaron de aproximadamente US$108.000 millones en 2011 a US$416.000 millones en 2025.
El hombre que tuvo que suceder a Steve Jobs
Cook enfrentó desde el comienzo una comparación prácticamente imposible. No era Steve Jobs y tampoco intentó convertirse en él.
Su fortaleza estaba en otro lugar: operaciones, logística, disciplina financiera y capacidad para transformar grandes ideas en negocios globales de enorme escala. Antes de convertirse en CEO, había sido precisamente el responsable de las operaciones mundiales y la cadena de suministro de Apple.
Durante su gestión llegaron productos como Apple Watch y AirPods, mientras que el negocio de servicios experimentó una expansión extraordinaria hasta superar los US$100.000 millones anuales. Cook también dirigió una de las decisiones tecnológicas más importantes de Apple: abandonar progresivamente los procesadores Intel en las Mac para utilizar chips diseñados por la propia compañía.
El resultado para los accionistas fue extraordinario. Desde que Cook asumió en agosto de 2011 hasta su salida, las acciones de Apple acumularon un avance superior al 2.000%, muy por encima del crecimiento del S&P 500 durante el mismo período.
El desafío que queda pendiente: la inteligencia artificial
Pero Cook también deja Apple en un momento particularmente complejo. La compañía enfrenta cuestionamientos sobre su posición en la revolución de la inteligencia artificial, mientras Microsoft, Google y otras grandes tecnológicas aceleraron sus inversiones y desarrollos.
Ese será posiblemente el principal desafío para John Ternus: mantener la extraordinaria maquinaria financiera y operativa construida durante la era Cook y, al mismo tiempo, devolverle a Apple una mayor capacidad de sorprender con nuevos productos y experiencias basadas en IA.
Cook ya comenzó a despedirse públicamente. En julio realizó su última conferencia de resultados como CEO y agradeció especialmente a los accionistas que confiaron en Apple durante tantos años. También expresó plena confianza en su sucesor y aseguró que nunca había sido más optimista sobre el futuro de la compañía.








