Redacción/ Miami.
La reforma de la denominada “Obamacare” pareció ser la primera derrota de la administración Trump desde que se hiciera con el poder el pasado mes de enero. El nuevo presidente tuvo que dar marcha atrás en su decisión acerca del funcionamiento de la sanidad en el país, y retiró la derogación que había anunciado de la gestión parcialmente pública de la sanidad del país impulsada por el anterior presidente, Barack Obama. La causa fue el escaso apoyo que su decisión tuvo entre los congresistas del Partido Republicano, y la imposibilidad que este hecho suponía a la hora de aprobar la nueva ley en el Congreso.
Después de esta primera derrota, se avecina una nueva lucha entre el partido demócrata y republicano. Y no solo entre los 2 grandes partidos, sino que Trump tendrá que convencer de nuevo a los miembros de su partido para que acepten las medidas que el nuevo presidente tiene en mente para reformar el sistema tributario nacional. El objetivo primordial de Trump es alcanzar tasas de impuestos más bajas en todo el país que faciliten el emprendimiento empresarial. Y parece que muchos de los congresistas republicanos están de acuerdo con esa medida, pero se avecinan obstáculos en un futuro de negociaciones dentro del partido. Las mayores dificultades serán procesales y de concesiones entre los representantes de las diferentes facciones dentro del partido.
La confianza en el funcionamiento del partido durante la legislatura está en entredicho después del fracaso que la derogación de la “Obamacare” supuso en el seno del partido. Los republicanos se han estado preparando durante 7 años para la modificación de la ley, desde que Obama la anunciara al país al comienzo de su gestión. Pero las tensiones entre los miembros del partido y la desconfianza que Trump produce dentro del mismo, han echado al traste las opciones que existían para lograr poner punto y final a un camino de sanidad pública en el país.
A pesar de todo ello, varias fuentes del partido aseguran que elaborar un nuevo protocolo de impuestos en el país cuenta, desde un principio, con el apoyo de todo el partido, que ha reclamado en muchas ocasiones una bajada de impuestos en el país, fundamental, según la postura del Partido Republicano, para crear nuevas empresas y alcanzar la creación de empleo. Además, continúan desde el partido, socialmente la reforma tributaria está mejor vista en todo el país y, desde luego, no provoca una movilización social como la reforma sanitaria, puesto que las discusiones a vida y muerte, como era el caso de la cuestión sanitaria, sí logran con facilidad construir una opinión pública contraria a la privatización del sector de la salud.










