Redacción/ Miami.
Hace unos días contábamos en este medio la decisión de EE.UU. de armar las milicias turcas para que combatan contra el grupo terrorista autodenominado como Estado Islámico. A pesar de que el objetivo de Trump es potenciar a una de las milicias terrestres que más daño está haciendo al Estado Islámico, la decisión no se ha tomado demasiado bien en Turquía.
Debemos recordar que el pueblo kurdo, el cual está diseminado por una gran área del país turco, principalmente en el este del país, exige la independencia desde hace décadas. Sin embargo, Turquía siempre le ha negado esta posibilidad y ha actuado con represión ante una nación que ha respondido con diversos ataques terroristas en las ciudades principales del país.
Sin embargo, desde el comienzo de la guerra de Siria y, mucho más, desde la entrada en el tablero del grupo terrorista ISIS, las fuerzas de la milicia kurda se han centrado en luchar contra el terrorismo radical islamista, para evitar de esa forma el avance del Estado Islámico a través de la frontera turco-siria. Esos esfuerzos y las importantes victorias terrestres cosechadas con ellos, hicieron pensar a EEUU en la posibilidad de potenciar a la milicia kurda para que siguiera percutiendo en la defensa del Estado Islámico.
La reunión durante el día de ayer, martes, entre el máximo mandatario estadounidense, Donald Trump y el presidente turco, Tayyip Erdogan se mantuvo con bastante tensión debido a la postura del gobierno turco de censurar ese armamento de una milicia a la que considera una enemiga. Sin embargo, durante la reunión celebrada en la Casa Blanca, Trump trató de mostrar su cercanía con el presidente turco. El encuentro, que estaba destinado a simbolizar el cambio de era en las relaciones entre Estados Unidos y Turquía, tras el distanciamiento que hubo entre Erdogan y Barack Obama, pero la medida de Trump truncó el objetivo primario. «Tomarles en consideración [el grupo YPG] en la región nunca será aceptado y estará en contra del acuerdo global», recalcó Erdogan en una declaración sin preguntas posteriores, antes de comenzar las reuniones bilaterales.










