Miami, FL, lunes 14 de septiembre de 2026. Miami podría convertirse en una pieza todavía más importante dentro del mapa de la aviación internacional de Estados Unidos. Scott Kirby, CEO de United Airlines, reconoció públicamente que, si tuviera la oportunidad de desarrollar un nuevo hub para fortalecer la presencia de la compañía en Sudamérica, elegiría el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA).
La declaración resulta especialmente significativa porque United ya posee una de las redes internacionales más extensas entre las aerolíneas estadounidenses. Sin embargo, Kirby reconoce una debilidad particular de la compañía: Sudamérica.
“Somos relativamente pequeños en Sudamérica”, explicó el ejecutivo al analizar la estrategia internacional de United. Para Kirby, Miami posee una ventaja difícil de reproducir en otro aeropuerto estadounidense: su ubicación geográfica, el enorme mercado local y su histórica función como conexión entre Estados Unidos, América Latina y el Caribe.
Actualmente, United utiliza principalmente Houston como su gran puerta de entrada hacia América Latina y complementa su presencia regional mediante aerolíneas asociadas como Copa Airlines, Avianca y Azul. Pero Miami permitiría construir una plataforma mucho más poderosa específicamente orientada hacia Sudamérica.
El problema es que querer llegar a Miami y poder construir un verdadero hub son dos cosas muy diferentes.
Kirby estima que United necesitaría aproximadamente entre 40 y 50 puertas para establecer una operación de la magnitud necesaria. Y gran parte de la capacidad disponible en MIA está vinculada a American Airlines, que mantiene una posición dominante en el aeropuerto y transportó más de 32 millones de pasajeros a través de Miami durante 2024.
Por eso, por ahora, la posibilidad parece más una ambición estratégica que un proyecto próximo a concretarse.
Sin embargo, las declaraciones del CEO de United tienen otra lectura importante para el mundo empresarial: confirman el creciente valor de Miami dentro de la economía de las Américas.
La ciudad ya no representa solamente turismo, playas o negocios inmobiliarios. Miami se ha transformado en un centro financiero, tecnológico y corporativo desde el cual numerosas compañías internacionales administran sus operaciones latinoamericanas.
Un hub de United introduciría además una competencia de enorme escala en uno de los mercados más estratégicos de American Airlines y podría modificar las conexiones entre Estados Unidos y Sudamérica.
Quizás United nunca consiga las 40 o 50 puertas que Kirby considera necesarias. Pero que el CEO de una de las mayores aerolíneas del mundo señale públicamente a Miami como la pieza que falta en su estrategia sudamericana dice mucho sobre el lugar que la ciudad ocupa actualmente.
Miami se está convirtiendo, cada vez más, en la verdadera capital empresarial de las Américas.








