Redacción/ Miami.
Verizon tiene que tapar la hemorragia. Durante los tres primeros meses del año, la compañía de telecomunicaciones registró su primera pérdida neta de suscriptores de planes inalámbricos, debido al crecimiento de sus grandes grandes rivales, T-Mobile US Inc y Sprint Corp.
Verizon continúa siendo el operador telefónico estadounidense con más suscriptores, pero ha tenido que rebajar drásticamente sus precios para atraer nuevos clientes y conservar a los que se van. Esta decisión ha conseguido reducir la diáspora de clientes, pero tuvo como consecuencia la disminución del 5,1% en los ingresos de su negocio de telefonía móvil, que cayó a un valor de 20.900 millones de dólares. De hecho, los ingresos totales de la compañía han caído cuatro trimestres consecutivos.
Para conseguir establecer la situación, Verizon ha recuperado el lanzamiento de planes inalámbricos ilimitados que no ofertaba desde el año 2011. Estos resultados presionan a la dirección de Verizon que deberá encontrar una forma de cambiar las cosas o diversificar su negocio lejos del negocio de la telefonía móvil. La mayoría de los estadounidenses ya tienen un teléfono inteligente y las guerras de precios entre las operadoras han perjudicado los beneficios de las empresas del sector.
En el otro lado de la moneda, la guerra de precios de la industria ha sido una gran noticia para los consumidores. Las facturas inalámbricas son un gasto importante en el hogar, y su continuo descenso ha tenido una gran influencia en la sorprendente caída de 0,3% en el índice de precios al consumidor el primer trimestre del año 2017. De hecho, los precios de los servicios telefónicos inalámbricos cayeron un 11,4% en marzo respecto al año anterior un 7% respecto a febrero de este año.










