Redacción/ Miami.
Agárrense los cinturones y búsquense nuevos clientes o preparen sus modelos de negocio para un escenario totalmente diferente al que ha estado desde el año 1994, cuando Estados Unidos, México y Canadá firmaron por primera vez el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que conectaba los tres países y facilitaba las relaciones comerciales entre estos tres estados. Eso es lo que parece que le ha dicho el gobierno federal estadounidense a los agricultores del país ante el posible fracaso de la renegociación del tratado.
El subsecretario de Agricultura estadounidense, Ted McKinney, está solicitando públicamente al sector del campo y el ganado estadounidense que esté preparado para un mundo sin tratado, que podría llegar en los próximos meses. De hecho, la industria agrícola podría ser la que tendrá más problemas si finalmente se disuelve el acuerdo porque es la que depende más de la compraventa entre los tres países. Estados Unidos vende millones de alimentos a México y la suspensión de este tratado podría dificultar la compra de alimentos baratos y necesarios para EEUU procedentes de su vecino del sur. Por ello, la industria agrícola ha presionado en los últimos meses a la Casa Blanca para que no eche por tierra el acuerdo que tanto le beneficia.
Esta situación tiene también una lectura interna en Estados Unidos debido al gran caladero de votos que es para Trump el campo del país. En las elecciones del pasado año, Trump consiguió gran parte de sus apoyos en las zonas rurales e internas del territorio estadounidense, donde cala con más profundidad el mensaje de Trump de que la economía estadounidense no funcionaba como antes debido al aperturismo de Obama a lo largo de los últimos años.










