Redacción/ Miami.
Puede ser una de las operaciones más importantes en el sector audiovisual y de la comunicación de entretenimiento. A pesar de que Donald Trump no quiere que se haga efectiva. La fusión entre AT&T y Time Warner ha sido finalmente aceptada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos que no ha podido probar que la operación pueda dañar a la competencia. La operación está valorada en 85.400 millones de dólares y puede ser el inicio de otras operaciones de las mismas características.
El juicio ha tenido una duración de seis semanas y ha sido dirigido por el magistrado Richard Leon en el Distrito de Columbia. Sin embargo, las conversaciones y la lucha entre ambas empresas y el Departamento de Justicia ha durado meses, desde que en noviembre el propio Departamento anunciara que llevaría a juicio a ambas corporaciones. Donald Trump ha sido enormemente crítico con la operación, aunque no ha podido garantizar su visión sobre la operación.
«El rechazo ha sido categórico a todos los argumentos presentados por el Departamento de Justicia», subrayó el abogado de AT&T y Time Warner, Daniel Petrocelli. «Presentaron varias teorías para bloquear la fusión en su integridad, pero al final se ha demostrado que no pudo presentar pruebas creíbles». «Es el momento de que la operación siga adelante», concluyó.










