Redacción/ Miami.
Continúan los movimientos en las altas esferas de la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuvo un año 2017 muy agitado en relación a las diferencias que se produjeron entre sus asesores y las personas con alta responsabilidad en el gobierno del país. Ahora ha sido el turno para Steve Bannon, el asesor más influyente y de una posición más radical que ha tenido Trump.
Bannon erró en su disparo cuando decidió criticar a los hijos de Trump en su libro Fuego y Furia. Tras criticar en su publicación la gestión del presidente y la actuación de los hijos del magnate, en especial Junior por sus reuniones con los asesores del Kremlin. Tras conocer el contenido del libro, la reacción del presidente fue fulminante con quien fuera una de las personas que lo acompañó en el viaje hacia la presidencia. Trump aseguró que Bannon “había perdido la cabeza”. Pero no se quedó en la simple crítica, sino que Trump y la Casa Blanca en bloque presionaron al portal de Breitbart para que expulsara de sus colaboraciones a Bannon. Y lo hicieron con éxito porque el portal digital decidió finalmente dejar de contar con uno de sus colaboradores más polémicos.
La trayectoria profesional en la política de Bannon tuvo su mayor auge en la campaña de Trump cuando sus alegatos contra la estructura política estadounidense fue una vía para conseguir votos entre los obreros y las personas que habían sufrido con una mayor severidad la crisis económica que comenzó en 2008. Después, Bannon comenzó a ser relegado hasta su salida del equipo de trabajo de Trump el pasado mes de agosto. En los últimos meses, Trump y Bannon había chocado hasta que la publicación del libro del ex asesor ha acabado por completo con la relación entre quienes fueron amigos.










