Redacción/ Miami.
La reunión para salvar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) celebrada desde esta semana en la ciudad canadiense de Montreal se inició con unas actitudes que recuerdan a las que se dejaron atrás en el año 2017. Canadá y México llegaron a la nueva cumbre con la intención de reconciliación tras los problemas planteados por Estados Unidos. Sin embargo, EEUU ha vuelto a presentarse con un programa de máximos que dificulta la llegada a un acuerdo entre los tres países.
Canadá ha cambiado, por completo, su intención en esta nueva cumbre. El país presidido por Justin Trudeau había sido el menos activo hasta el momento. De hecho, parecía que la negociación se producía más bien entre México y Estados Unidos, con problemas bilaterales desde la llegada de Trump al poder, mientras que Canadá asistía al combate sin dar su verdadera opinión. A finales del pasado año, Canadá ya dio señales de que le preocupaba que la actitud de Estados Unidos pudiera perjudicar el acuerdo y comenzó a plantear opciones alternativas si finalmente el acuerdo no llegaba a buen puerto. Ahora, aprovechando que juega como local, Canadá ha presentado varias contrapropuestas con la intención de que el acuerdo no se dinamite o, al menos, se mantengan los apartados más beneficiosos para las tres naciones.
En concreto, y aunque no han trascendido los detalles de las propuestas canadienses, se ha sabido que Canadá ha tratado de solucionar los conflictos existentes entre los tres países en el sector de automotriz y la terminación automática del tratado planteada en los cinco años por EEUU si ninguno de los tres países hace nada por modificarlo. En el sector automotriz, Estados Unidos quiere elevar el porcentaje de piezas que deben estar fabricadas en Norteamérica para que queden libres de aranceles (del 62,5% actual al 85%).










