Redacción/ Miami.
Desde que en agosto del pasado año México, Canadá y Estados Unidos se sentaron en la misma mesa para discutir sobre el nuevo tratado comercial entre ambos países, el más importante del mundo, ha sobrevolado sobre la negociación el más que posible fin del acuerdo a causa de la salida de Estados Unidos. A pesar de los esfuerzos de Canadá y México por mantener la relación comercial, Ottawa ya trabaja con un escenario de competitividad comercial entre los tres países sin ningún tipo de acuerdo.
Canadá ha pasado al ataque. Al comprobar cómo Estados Unidos tensa la cuerda hasta el punto de obligar a México y a ellos a claudicar para aprobar cualquiera de los puntos discutidos. Debido a esta actitud de Washington, el gobierno de Justin Trudeau ha decidido denunciar a sus vecinos del sur ante la Organización Mundial de Comercio por violar repetidamente y en diversos sectores económicos numerosas reglas internacionales de comercio con aranceles denominados antidumping. Trump ha respondido en diferentes actos públicos a Canadá mostrando su opinión claramente: “Canadá gana mucho dinero con el actual acuerdo” ha asegurado el magnate que ha calificado las negociaciones de “difíciles” a causa de la posición del gobierno de Ottawa.
La agencia de noticias de Reuters, conocedora de los detalles de la negociación, ha asegurado que los negociadores canadienses “están cada vez más convencidos” de que Estados Unidos romperá las conversaciones y que ese escenario podría darse en la próxima cumbre de reuniones que se celebrará en las próximas semanas en la capital canadiense. Esta incertidumbre que cada día parece más segura afectaría enormemente a las condiciones económicas de los tres países. Tanto México como Estados Unidos y Canadá tendrían que reformular sus intereses y las herramientas para conseguirlos si finalmente el acuerdo se difumina.










