Redacción/ Miami.
Comienza la guerra comercial. China ha anunciado su respuesta tras la decisión de EE. UU. de aumentar los gravámenes a la tecnología del gigante asiático. China ha respondido con fuerza, cancelando los acuerdos comerciales que poseía con Estados Unidos. Esta decisión puede tener enormes consecuencias para el tejido productivo privado del país norteamericano que puede ver cómo sus ventas a uno de los países con mayor índice de consumo del mundo en términos absolutos decaen peligrosamente.
«Vamos a crear inmediatamente unos aranceles análogos en escala y fuerza. Los acuerdos anteriores alcanzados en las consultas económico-comerciales bilaterales han perdido vigor», ha anunciado el ministerio de comercio de China en un comunicado en el que ha mostrado su perplejidad ante la actitud del nuevo gobierno de Estados Unidos. «Estas acciones perjudican a los intereses bilaterales y dañan al sistema de comercio internacional», adiciona el documento.
Las medidas iniciadas por Estados Unidos son todavía más contraproducentes para la economía de ambos países si nos fijamos en el hecho de que hace escasas semanas, ambos países mantuvieron una serie de reuniones y contactos para lograr encauzar la balanza comercial entre ambos países, claramente favorable a China. En concreto, fue el 17 y el 18 de mayo cuando las delegaciones comerciales de ambos países encontraron para mantener una serie de conversaciones. En ellas, acordaron distintas medidas eficaces para bajar el déficit estadounidense y lograr nuevas vías por las que los productos estadounidenses puedan llegar al consumo de los ciudadanos chinos. El viceprimer ministro del Consejo de Estado de China, Liu He, también afirmó que Pekín y Washington convinieron en la necesidad de que ambos países debían evitar un conflicto económico y para ello deberían acabar con los aranceles que perjudican gravemente la economía de los dos gigantes.










