Redacción/ Miami.
La guerra comercial de la que tanto se habló hace apenas unas semanas podría estar cerca de disiparse tras el anuncio del comienzo de negociaciones entre representantes de China y Estados Unidos en la capital del gigante asiático, Pekín. Steve Mnuchin, secretario del Tesoro, lidera una expedición a tierras asiáticas para llegar a un acuerdo que ponga fin a un choque entre ambos gigantes económicos que podría acabar sufriendo el ciudadano de a pie.
El comienzo de las amenazas vino cuando Donald Trump, presidente de Estados Unidos, anunció en el paquete de sus medidas para proteger la economía del país que impondrá una serie de aranceles a los productos procedentes de China. Desde el comienzo de su mandato, Trump ha tratado de asustar a sus rivales económicos asegurando que impondría impuestos a los productos que compiten con los estadounidenses a precios muchos más bajos. Esa medida anunciada e implantada ha provocado la reacción de zonas económicas mundiales que han respondido de la misma forma. La Unión Europea ya estableció una serie de aranceles a productos estadounidenses y China se estaba planteando tomar medidas. El equipo de negociación de Estados Unidos trata de paralizar por completo esa vía.
Está previsto que ambos equipos de negociación pongan encima de la mesa uno de los elementos más importantes en cuanto a las discrepancias económicas entre ambos países. Hablamos del enorme déficit comercial estadounidense ante China, que Washington sitúa en 375.200 millones de dólares. Trump ha explicado que su objetivo es que esta brecha se reduzca en 100.000 millones, para lo que el presidente ha planteado una serie de aranceles que dificulten la venta de productos del gigante asiático en territorio estadounidense.










