Redacción/ Miami.
La reforma fiscal impulsada por la Casa Blanca y uno de los pilares de la campaña presidencial de Donald Trump, parece estar a la vuelta de la esquina y cuando ya sea un hecho afectará de manera positiva o negativa diferentes industrias.
A continuación, un breve análisis sobre el impacto de esta reforma en el sector automotriz.
Los fabricantes de automóviles están tomando una bocanada de aire ya que el proyecto conserva un crédito de impuesto de ingresos hasta de US$ 7,500 para autos eléctricos. (Este había sido anulado previamente).
Las automotrices están invirtiendo actualmente billones de dólares en el desarrollo de autos que funcionen con baterías eléctricamente recargables, ya que saben que ahí se encuentra el futuro de la industria, animando a los consumidores a comprar tecnología avanzada, lo que desencadena en un aumento de precios en los autos de este tipo en miles de dólares por encima de los vehículos que funcionan con motor de gasolina.
Hoy en día los autos híbridos y de baterías recargables siguen incursionando en el mercado, pero aún son complicados de vender.
Tanto los fabricantes de autos, como sus aliados en Washington, aseguran que la pérdida del crédito haría más difícil cumplir con las exigentes regulaciones ambientales, que les imponen vender autos eléctricos, aumentar el ahorro de combustible y reducir las emisiones de gases contaminantes.
«Este crédito respalda la innovación y la creación de empleos mientras ayuda a los conductores a acceder a la tecnología avanzada del vehículo», dijo Genevieve Cullen, presidenta de la Asociación de Transporte Eléctrico, un grupo de Washington que representa a fabricantes de autos y otras compañías que promueven vehículos a batería.










