Redacción/ Miami.
La escalada verbal entre Corea del Norte y Estados Unidos ha llegado a un nuevo plano. El ensayo con una bomba de hidrógeno del país asiático ha llevado a Estados Unidos a elevar todavía más su tono, esta vez en la sede del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU). A las palabras de Trump, que ha amenazado en varias ocasiones a Pyongyang en los últimos días se suman las de su embajadora en la ONU, Nikki Haley.
«No buscamos la confrontación militar pero nuestra paciencia no es ilimitada. Corea del Norte está clamando por una guerra con su uso abusivo de los misiles”, señaló la embajadora estadounidense. China y Rusia, en cambio, apostaron por el diálogo. Por lo tanto, las diferencias entre bloques contrarios vuelven a verse en este caso en el que Estados Unidos ni contempla la posibilidad de que exista una vía pacífica.
A estas palabras de Haley se suman unas maniobras militares de Corea del Sur que trataron de demostrar a sus vecinos del norte que ellos también podrían estar preparados para un posible conflicto entre ambos países. Además de esta serie de intervenciones, Estados Unidos amenazó en los pasados días con sancionar a todos los países que realicen negocios y relaciones comerciales con Corea del Norte. Esa idea ha sido acogida con mayor confianza entre el resto de los países que no desean que se inicie un choque entre ambas potencias. Un bloqueo económico a Pyongyang ahogaría al país asiático y alejaría de su confianza a aquellos países, como Rusia o China que, aunque no han mostrado su apoyo explícito a Kim Jong-Un sí han tenido una actitud equidistante en todo el proceso de conflicto entre todos los actores implicados.










