Redacción/ Miami.
El político de centroizquierda Moon Jae-in, fue el ganador de las elecciones presidenciales celebradas ayer en Corea del Sur, no es una cara nueva en un país con una profunda división ideológica.
Moon obtuvo 41% de la votación, venciendo con facilidad al candidato conservador Hong Joon-pyo y al de centro Ahn Cheol-soo, quienes consiguieron 24 y 21%, respectivamente.
«Espero que hoy se abra la puerta de una nueva República de Corea», dijo Moon, durante un discurso que parecía de aceptación. «Conseguiré reformas y uniré al país, las dos misiones que nuestro pueblo espera.»
«Si es necesario voy a viajar a Washington inmediatamente», dijo en relación a la subida de las tensiones por el programa armamentístico de Corea del Norte. «Yo voy a ir a Beijing y Tokio e incluso a Pyongyang si las circunstancias son adecuadas».
Según analistas políticos, el nuevo presidente se esforzará para aliviar las tensiones con Corea del Norte; poner en marcha medidas para reducir los marcados desequilibrios sociales y favorecer la igualdad de género, además de reactivar la economía y la lucha contra los daños a largo plazo.










