Redacción/ Miami.
Roberto Beristain, es un inmigrante que entró a los Estados Unidos cruzando la frontera con México hace 20 años, y quien nunca logró arreglar su situación migratoria.
Este emprendedor latino a pesar de estar casado con una norteamericana, tener hijos e incluso ser propietario de un restaurante en Indiana, fue deportado a México, a pesar de todos los intentos legales de sus abogados por mantenerlo en el país.
Los oficiales de Aduana e Inmigración informaron que “lo entregaron a las autoridades mexicanas” en la frontera del Paso, Texas.
Esto demuestra las duras políticas migratorias de la administración Trump, por medio de las cuales no solo están siendo deportados inmigrantes que cometieron crímenes violentos en el país, sino también por violar las leyes migratorias de los Estados Unidos.
Las autoridades de inmigración sabían que Beristain de 43 años vivía de manera irregular en el país a pesar de recaer sobre él una orden de deportación desde el 2.000. La administración de Obama le había dado permiso de permanecer en el país, mientras se reportara constantemente con inmigración y estuviera fuera de cualquier clase de problemas.
Bajo este permiso, Beristain contaba con una tarjeta de Seguridad Social válida, un permiso de trabajo y licencia de conducción. Este inmigrante pagaba impuestos y recientemente había comprado el restaurante Eddie´s Steak Shed en Granger, Indiana, a sus cuñados.
A pesar de todos los intentos de sus abogados, Beristain fue enviado a una cárcel como un criminal antes de ser deportado a la frontera mexicana. Su esposa Helen, y quien es una inmigrante griega naturalizada y con quien tiene 3 hijos, votó por Donald Trump para las elecciones presidenciales, y estaba de acuerdo en que los criminales peligrosos fueran deportados, pero lo que nunca creyó es que su propio esposo, un hombre emprendedor fuera expulsado del país y no podrá regresar hasta dentro de 10 años.










