Redacción/ Miami.
Ha pasado de puntillas, pero el ejército de Estados Unidos comienza a asumir que su labor en Siria ha terminado. El portavoz de la coalición entre EEUU y otros países, que estaba liderada por el ejército norteamericano aseguró ayer viernes que las tropas desplegadas por la coalición comenzarán su salida del país del Asia Occidental. Sin embargo, el coronel Sean Ryan, no indicó ninguna fecha ni forma en la que se llevará a cabo el repliegue de los soldados de la coalición que permanecen en el territorio de Siria desde 2014, por orden del anterior presidente estadounidense, Barack Obama.
Esta decisión de la coalición supone un reconocimiento intrínseco de que gran parte del objetivo que tenía Estados Unidos en Siria no se cumplirá finalmente. Si EEUU llegó, en coordinación con otros países como Reino Unido, Francia, Australia o Canadá, para derrotar a los mercenarios de la organización terrorista ISIS, su objetivo ya estaría culminado tras la derrota infringida por el estado sirio contra esta organización durante el año 2018. Sin embargo, parecía claro que EEUU también deseaba controlar el poder en un país muy importante por su ubicación geopolítica, justo en la salida de varios gasoductos desde los países del este de Siria. Bachar el Assad, el presidente sirio que ha conseguido aguantar en el poder tras los ataques de la organización terrorista y la presión de la coalición internacional, se erige por tanto como el vencedor de una contienda que se ha llevado la vida y las casas de millones de personas durante los últimos ocho años. Ahora dará paso a la negociación que mantendrán Rusia y EEUU para resolver cómo se firman los tratados relacionados con el territorio del país. El primer asunto serio es el de los ciudadanos kurdos, cuyo ejército ha sido beneficiado por EEUU. Rusia exige en la negociación que la zona kurda del país vuelva al control de Bachar el Assad.










