Redacción/ Miami.
Se esperaba que la decisión de Donald Trump de trasladar la embajada de EE. UU. en Israel de Tel Aviv a Jerusalén iba a propiciar el inicio de un espacio de conflicto. Y así ha sido con creces. El ejército israelí ha matado a 55 palestinos en el marco de las protestas que miles de palestinos han realizado en la frontera con Israel en el día que Estados Unidos enviaba su embajada desde Tel Aviv a Jerusalén.
Esta oleada de protestas por parte de personas palestinos se inició el pasado 30 de marzo y ayer fue el día más sangriento. Algunos protestantes caminaron hacia la frontera con piedras y neumáticos ardiendo que lanzaron contra los soldados israelíes. El ejército judío respondió con disparos a quemarropa que acabaron con la vida de al menos 55 personas e hirieron a más de mil personas, según fuentes sanitarias conocedoras de la situación en la Franja de Gaza, la zona costera palestina en la que se ha producido la masacre.
Un portavoz del ejército israelí asegura que la armada de Israel avisó a los manifestantes para que no se dirigieran a la frontera. Ante la falta de respuesta por parte de los protestantes, los soldados israelíes respondieron con la violencia. La frontera ha sido declarada zona militar cerrada. Estos 55 asesinados pueden ser incluidos en el debe de Donald Trump, quien desde su llegada a la presidencia había prometido que el país estadounidense cambiaría su embajada de ciudad en Israel para establecerla en Jerusalén Este, la zona de la ciudad santa que pertenece al Estado judío, algo que provocó las manifestaciones palestinas. Donald Trump ha sido propuesto por algunas organizaciones al Premio Nobel de la Paz.










