Redacción/ Miami.
El Fondo Monetario Internacional tiene varias preocupaciones en los últimos días. Si Argentina requirió un fondo de dinero tras la depreciación del peso argentino para estabilizar su economía, ahora la cumbre del G-7 ha provocado una serie de preocupaciones en el seno del FMI por las diferencias existentes y palpables entre los líderes mundiales que mantuvieron la reunión el pasado fin de semana.
El fondo piensa que el crecimiento global será menor al ritmo que los bancos centrales de los diferentes países aumenten las tasas de interés, el estímulo fiscal que EEUU ha proporcionado se desacelere y la economía de China mantenga su bajón de los últimos años. «Las nubes en el horizonte a las que apuntábamos hace seis meses se oscurecen cada día más, y lo iba a decir el fin de semana», aseguró Lagarde en una conferencia de prensa en Berlín el lunes. La realidad es que los diversos líderes mundiales han tenido unos momentos de tensión muy grandes por la subida de aranceles para bienes tan importantes para la economía de algunos miembros del G-7 como el aluminio o el acero.
Christine Lagarde, directora del FMI y que asistió a la reunión en Quebec no se refirió a Trump por su nombre aunque claramente se dirigió a él cuando habló de que el proteccionismo que ha aumentado en las últimas semanas puede tener consecuencias muy negativas para la economía del mundo. El FMI también ha dado un paso para que Trump abandone la política que ha impulsado y que la economía global genere de nuevo lazos entre los países que controlan la economía del mundo.










