Redacción/ Miami.
Yahoo está atravesando tal vez su más difícil momento al darse a conocer que la información de sus usuarios se había estado filtrando de una forma masiva. Los datos de más de 1000 millones de cuentas de usuarios fueron interceptadas y sustraídas en agosto del 2013, y este grave suceso es hoy considerado como el robo más grande de información confidencial a una compañía en la historia.
La persona que perpetró el hecho no ha sido identificada todavía, y se dice que entre la información robada se encuentra nombres de usuarios, números de teléfono, direcciones de e-mail, contraseñas, fechas de nacimiento y respuestas a las preguntas de seguridad.
Por otro lado, la Casa Blanca, por medio de un portavoz dio a conocer que el FBI va a hacerse cargo de la investigación de este suceso que ha empañado de una forma certera la reputación de Yahoo. Pero esta no es la única filtración de información, ya que se conoció que también hubo un robo más de información en el 2014, donde 500 millones de sus cuentas fueron interceptadas, y según un portavoz de la compañía, esta acción fue propiciada por un gobierno extranjero. Yahoo aclaró que estos 2 hechos fueron divididos.
Lo anterior muestra una evidente debilidad en los sistemas de seguridad de esta gran compañía pionera de internet, que en el transcurso de los últimos años ya había estado siendo derrotada en su competencia con otros gigantes como Google, y para completar esta noticia que deja la credibilidad de Yahoo por el suelo se vio reflejada en el más reciente mercado de Wall Street, donde sus acciones cayeron en más de un 4%.
Esta fuga de información parece también estar afectando la transacción de compra de Yahoo que se iba a realizar por parte de Verizon en $4.830 millones de dólares. Verizon no se ha pronunciado todavía al respecto, pero los expertos especulan una considerable rebaja en la oferta, o en el peor de los casos, desistir de la posibilidad de esta compra y retirarse.
Cabe destacar que en los primeros 9 meses del 2016 Yahoo presentó unos números muy poco alentadores, señalando pérdidas de 373,4 millones de dólares.










