Redacción/ Miami.
Quizá era uno de esos personajes que necesita alguien para ser más completo. Donald Trump es un hombre con unas cualidades muy definidas pero sus defectos también saltan a la vista. El don de gentes con sus compañeros de partido y de administración no parece ser el mejor para un presidente de la Casa Blanca, pero puede ser que haya encontrado a la persona necesaria para llegar a los huecos donde su carácter no le permite alcanzar.
El general Kelly ha llegado a la Casa Blanca tras el despido de varios asesores de Trump y el conflicto interno entre diversos acompañantes del magnate. A la llegada, el nuevo jefe de gabinete de Trump ha cambiado por completo las rutinas de trabajo de la presidencia de los Estados Unidos y ha optado por controlar al máximo el círculo más cercano de Trump con el fin de evitar los desmanes producidos en el seno de la Casa Blanca. Además, ha conseguido apaciguar la tensión entre el fiscal general de la nación, Jeff Sessions y la propia Casa Blanca. Sin embargo, la mayor de las tareas que tiene el general John Kelly es tratar de solucionar las desavenencias entre los senadores republicanos y su jefe, que en este caso es el presidente de los Estados Unidos.
El nuevo jefe de gabinete se ha convertido en el filtro por el que tiene que pasar todo aquel que quiere conversar con el presidente o compartir una propuesta y eso incluye a su yerno y asesor, Jared Kushner y a su hija, Ivanka. Por tanto, la tensión entre ambos focos se antoja importante en los próximos meses. “Solo en los primeros días ya se ha visto que va a haber más metodología, más orden y las decisiones se van a dar a conocer cuando realmente estén tomadas, con las negociaciones muy centralizadas, con menos improvisación”, explicaba hace unos días una fuente conocedora de la Casa Blanca.










