Redacción/ Miami.
Se viven momentos de tensión en el Caribe centroamericano. El huracán Irma arrasó en el día de ayer la isla de Antigua y prosiguió su camino hacia el oriente de Cuba y la costa del estado norteamericano. Los datos sobre el paso del huracán por la isla de Barbuda aún son contradictorios: se habla del 90% de los edificios destruidos, aunque todavía no existe una versión oficial sobre posibles fallecidos.
El huracán Irma, el de mayor potencia registrada en el Océano Atlántico, posee la categoría máxima de peligrosidad, 200 kilómetros de longitud y vientos sostenidos de 297 kilómetros por ahora. Por si fuera poco, otros dos huracanes de menor potencia, el Jose y el Katia amenazan también la zona. Las primeras islas que han sido arrasadas por el paso del Irma han sido la de Barbuda y la de Saint-Martin de las que se desconocen, todavía, datos oficiales sobre las consecuencias del Irma. Lo que sí se conoce es que el presidente de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, abandonó su residencia oficial para refugiarse en la isla de Antigua, punto por el que el huracán no pasaba frontalmente.
No obstante, lo peor puede estar por llegar. El huracán podría llegar durante el día de hoy a Puerto Rico, isla que presuntamente tocará lateralmente en su parte más norteña; después, según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, se dirigiría a República Dominicana, Haití y finalmente, el viernes a Cuba. Después, en el fin de semana, el huracán llegaría directamente a la costa de Florida. Las alarmas ante este fenómeno meteorológico son enormes. El gobernador de la Florida, Rick Scott señaló durante el día de ayer que el huracán Irma “tiene suficiente potencial como para devastar la Florida”. Ante esa posibilidad, el gobernador pidió a los ciudadanos del estado que se refugien en los numerosos centros de protección que hay por todo el estado.










